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No todo lo que brilla es oro y no todos los emprendedores son creativos, jóvenes, extrovertidos y audaces. La idea de “emprendedor” sobrevuela el imaginario social muchas veces aferrado a estos conceptos con marcada connotación positiva. ¿Acaso una persona tímida no puede generar un negocio exitoso?

“Las marcas del emprendedor son la creatividad, la flexibilidad y el liderazgo, atributos plásticos que contrastan con la solidez de roca de la vieja economía”, cuenta Jorge Natanson en su nota Sobre los emprendedores.

¿Son estas características indispensables para llevar adelante una empresa? ¿Es tan relevante el carácter del emprendedor en el futuro de un negocio o se trata de mitos que sólo sirven como obstáculos a la hora de desarrollar proyectos?

“En su formulación idealizada, el emprendedor no dispone de un gran capital inicial ni necesita una gigantesca organización de miles de personas: le alcanza con un garaje, un préstamo de sus escépticos padres y una serie de atributos que, como señala el especialista Diego Pereyra, están más relacionados con la “inteligencia emocional” que con conocimientos duros de finanzas o economía”, sigue Natanson.

Los ejemplos que se nos vienen a la cabeza son, sin dudas, los de Mark Zuckerberg y Steve Jobs, quienes con algunos dólares aportados por sus familiares y amigos lograron sentar las bases de multimillonarias compañías. Ahora, ¿es posible hacer crecer una empresa sólo con autoconfianza y talento en la realidad económica argentina?

“Hay muchas ideas equivocadas acerca de los creadores de empresas”, escribe Luck Johnson, en su libro Adiós al jefe. “Son fantasías que desalientan a algunos posibles emprendedores a seguir adelante e incluso ejercen influencia sobre los responsables de la formulación de políticas.”

Johnson enumera una serie de mitos que no ayudan a fomentar el espíritu emprendedor. Estos son:

-Lo que importa es la idea: Para el autor, la ejecución lo es todo. Muchos tenemos ideas brillantes, pero hacerlas posible es lo que realmente importa. No interesa tanto la originalidad del producto, servicio o invento en sí, sino la suspicacia del que lo abarata y lo comunica y vende mejor.

-Los emprendedores nacen, no se hacen: Sería erróneo pensarlo. Las investigaciones demuestran que los dueños de las empresas más exitosas adquirieron experiencia trabajando para otros antes de lanzarse a crear la suya propia.

-Las empresas más modernas son unipersonales: Falso. La mayoría de los negocios que crecen cuentan con equipos cualificados.

-Los emprendedores son valientes y jugadores: Si bien asumen riesgos, casi todos tienen la capacidad para evaluar situaciones complicadas y son cautelosos.

– No tener competencia es bueno. No lo creas. Si no tenés competencia seguramente sea porque no hay posibilidad de hacer dinero. Hay seis mil millones de personas en el planeta y es muy poco probable que ellos hayan dejado un nicho del mercado rentable totalmente sin explotar.

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