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Elegir un socio no es una tarea que debe ser librada al azar. Si bien uno puede llevar adelante un negocio solo y por su cuenta, tener un compañero ayudará a tener más espalda para soportar crisis o malos momentos económicos. Además, tener una segunda opinión puede ser muy productivo a la hora de resolver problemas, conflictos e, incluso, para aumentar la productividad y seguir creciendo.

Un socio es un compañero de viaje empresarial, con el cual compartiremos gran parte de nuestros días y tendremos que consultar –y consensuar- cada una de las decisiones que tomemos para nuestro negocio. Pero, no por esto tiene que ser (o al menos, no necesariamente) un amigo. Con un socio podemos no tener ningún interés en común por fuera de lo laboral y, por el contrario, ser complementarios en el trabajo. De la misma manera, con un amigo podemos compartir gustos, intereses y opiniones, pero llevarnos como perro y gato a la hora de emprender.

Entonces, ¿cómo elegir un socio sin equivocarnos? Acá algunos consejos:

-Experiencia: un socio estratégico (es decir, aquel que aporta el know-how) puede darnos la posibilidad de expandirnos en el mercado. Si nos asociamos con alguien que ya tiene experiencia en el sector nos abrirá nuevas puertas, conseguirá más clientes y hasta podrá facilitar nuestra expansión territorial. Además, buscar un socio con experiencia en el rubro nos transmitirá sus conocimientos en gestión de empresas y finanzas.

Capacidades directivas: debemos cerciorarnos de que nuestro socio tenga algunas aptitudes como liderazgo, comunicación, negociación e iniciativa.

 -Cultura común: siempre es recomendable encontrar un socio cuyos valores y objetivos sean iguales o similares a los nuestros.

Honestidad: Es sumamente importante dejar las cosas claras de entrada, hablar sobre expectativas y cuánto uno es capaz de dar por el negocio. Cuando se trata de un socio financiero (es decir, aquél que aporta el dinero pero no quiere inmiscuirse en los asuntos cotidianos de la empresa) estas características son más fáciles de detectar ya que suelen pedir rentabilidades y garantías de devolución. Pero, en el caso de un socio estratégico, es un poco más complicado. Aclará de entrada si estás en el negocio sólo por una cuestión de dinero o de vocación, cuántas horas estás dispuesto a trabajar, qué cantidad de dinero querés recibir y hasta dónde estás dispuesto a perder.

-Separar roles: Es bueno diferenciar las tareas con claridad. Mientras uno se ocupa de conseguir clientes, el otro está más enfocado en el trato con el personal, por ejemplo. Además, si el socio es un amigo o un familiar, también habrá que separar roles dentro y fuera de la empresa. Es decir, que las cuestiones personales no se mezclen con las laborales, ni viceversa.

 

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