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Mikaila Ulmer es una niña como cualquier otra. O no. Su curiosidad y su ímpetu por cuidar el medioambiente hicieron que, casi sin querer, fundara Me& the Bees Lemonade, su propio negocio de limonada y se hiciera millonaria.

Pero, empecemos por el principio. Como muchos niños, Mikaila le tenía miedo a  las abejas. Sus padres, para quitarle ese temor, le explicaron la importancia que tienen estos insectos en la naturaleza. Sin ellas, no habría polinización, ni alimentos, ni animales, ni biodiversidad. Investigando, se enteró también de que las abejas están desapareciendo por el cambio climático y el uso de agroquímicos.

“El año pasado, los apicultores perdieron el 40% del total de sus colmenas”, informó Mikaila en una entrevista, para luego recordar la frase que se le suele adjudicar a Albert Einstein: “Si la abeja desapareciera de la superficie del globo entonces el hombre sólo tendría cuatro años de vida útil restante.”

Entonces, tuvo una idea. Comenzaría a vender limonada endulzada con miel –tal cual la receta que su abuela preparaba- y, con los fondos recaudados, ayudaría a ONGs que trabajan en la preservación de las abejas.

Para poder comenzar con su emprendimiento, la niña presentó su proyecto en el programa de televisión “Shark Tank”, donde obtuvo una inversión inicial de US$ 60.000.

Allí también despertó el interés de Whole Foods Market, una cadena de mercados especializada en la venta de alimentos orgánicos, que le ofreció vender sus limonadas en más de 50 locales en los Estados Unidos y un contrato por 11 millones de dólares.

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