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Las ideas novedosas pueden ser un trampolín para mejorar el rendimiento de nuestro negocio, alcanzando otros niveles de competitividad y productividad. Pero, ¿cómo lograr ser innovador? ¿Cómo olvidar viejas estructuras y fomentar el pensamiento creativo?

Acá, algunos consejos:

  • Conocer el mercado:  debemos entender cómo se comporta el mercado y qué lo mueve. Para ello, es necesario conocer las necesidades del cliente y sus reacciones, una vez que adquirió el producto.
  • Crear un plan de acción: es el modo de asegurarnos de que la visión de nuestra organización se lleve a cabo sin olvidarnos de nada fundamental. Debe contar con los siguientes puntos: qué acciones o cambios ocurrirán, quién llevará a cabo esos cambios, cuándo tendrán lugar y durante cuánto tiempo, qué recursos (dinero, equipo) se necesitan para llevar a cabo esos cambios, etc.
  • Ser hábil: poder adaptarse fácilmente a los cambios, tener los sentidos abiertos para poder observar, aprender, experimentar y asumir riesgos.
  • Ser disruptivo: el producto debe posicionarse en la vida del cliente al nivel de generar un cambio positivo en su vida para que te vuelva a elegir siempre. La innovación viene a diferenciar el producto y agregarle valor frente a la competencia.
  • Tener confianza: se debe mantener la esperanza en el equipo y en los inversionistas, lo importante es creer que se está haciendo lo correcto y levantarse las veces que sean necesarias.
  • Mentalidad innovadora: es necesario cambiar por completo la mentalidad dentro de la empresa. El cambio tecnológico debe acompañarse de la evolución del modelo de negocio.
  • Trabajar en forma de red: para promover el progreso, la innovación debe estar presente en todos los ámbitos, debe ser transversal en la organización de la empresa y fuera de ella, es decir, con los clientes, socios y proveedores. Para que sea efectiva la red debe ser abierta y colaborativa.

Foto: Shutterstock

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