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Salvo que uno se adentre en la llamada “deep web“, hay consensos de que determinados productos no se comercialicen online: armas, servicios de sicarios o drogas están fuera del menú. Para todo lo demás, se abren infinitas posibilidades. ¿Pero igual de apta la web para vender un smartphone o un juguete, que piezas de arte, trabajos de oficios o servicios no tradicionales?

Todo se vende online, pero sin dudas cada caso presenta dificultades (y hastas curiosidades) distintas.

Para empezas, saber cuáles son los productos que más se venden en la web es fácil. Con sólo darse una vuelta por Google Trends se puede saber qué es lo que más buscan los usuarios y sitios de ecommerce, como Amazon o Mercado Libre, también nos ayudan a hacer coolhunting desde sus secciónes “Los más vendidos”. Pero, ¿cuáles son los más complicados de vender?

Difícil, pero no imposible

Entonces, ¿hay productos más “vendibles” que otros en la web? Claro que sí. Pero eso no significa que tu producto o servicio no pueda comercializarse online. Como dice el refrán: “siempre hay un roto para un descosido”.

No es lo mismo, por ejemplo, vender un libro o una mesa que una prenda de vestir: los clientes, muchas veces, desean probarse la ropa antes de comprarla. ¡Mucho más si se trata de un vestido de fiesta o de bodas!

Para superar ese obstáculo, ya existen soluciones basadas en tecnología 3D que le permiten al cliente “probarse” la ropa antes de comprarla. Visualook es una de ellas: ofrece a los comerciantes de indumentaria incluir en sus tiendas virtuales una herramienta que permite combinar cuatro prendas distintas en un avatar con las medidas corporales del cliente.

Skype y las soluciones de videoconferencias online también permiten brindar servicios online que antes eran imposibles de hacer “cara a cara”. Las videntes que hacen consultas por Internet o los psicólogos que brindan sesiones a la distancia son sólo algunos ejemplos.

Los más curiosos

Para tomar un poco de coraje y animarnos a vender nuestros productos o servicios online, repasemos los objetos más curiosos, exóticos y extravagantes que se comercializaron alguna vez en la web.

¿Recuerdan el caso de la mujer que vendió por eBay el chicle masticado que escupió Britney Spears en un show? Si ella pudo hacerlo (sin ningún documento que certifique la autenticidad del producto, excepto por una copia del ticket del recital), ¿por qué nosotros no?

En 2005, una familia de Massachusetts vendió goldenpalace.com un Dorito con forma de sombrero papal por la suma de US$1209.

Un año antes, un hombre vendió un patito de hule supuestamente embrujado. En la descripción del producto, explicaba que su hijo de año y medio le había contado historias terroríficas sobre peleas que tenía con el juguete y que éste había mordido a su hijo. ¿El precio? US$107.

Incluso, es posible “comprar” un amigo durante unas horas. Rent a Friend es una plataforma online especializada en el tema que funciona en la Argentina desde 2010 y en la cual se puede encontrar una persona con intereses y gustos similares a los nuestros para compartir un trago o una salida.

Entonces, cuando pensemos que es difícil comercializar nuestros productos online, pensemos que ha pasado de todo en Internet. Y que existen cientos de recursos disponibles para armar un negocio que crezca en la web.

 

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