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Si creías que Mark Zuckerberg fue el autor del ingenioso botón “Me gusta” de Facebook, te equivocás. El creador de la red social más popular del mundo, sólo tomó la idea de una hackathon. Nos referimos a esa suerte de encuentros que ofician de “maratón” populares entre las comunidades hackers, en las que un grupo de jóvenes se junta para desarrollar software libre sin más satisfacción que la de enfrentarse a nuevos desafíos y poner a prueba sus capacidades.

hackathon graficoSi bien estas reuniones surgieron en la década del 90 de forma espontánea e informal entre grupos de amigos y compañeros de universidad, hace unos años se convirtieron en una herramienta más que útil para las empresas digitales: las compañías se dieron cuenta de que estos espacios eran ideales para tomar ideas originales que mejoraran sus productos y, al mismo tiempo, para reclutar nuevos talentos.

Sólo en los Estados Unidos, el año pasado, las empresas organizaron más de 200 hackathons. Unilever, Microsoft, Nokia y Facebook son algunas de las que suelen generar estas jornadas, que duran entre 24 y 48 horas.

“Cuesta cerca de US$ 5.000 organizar un evento para 100 participantes; una inversión pequeña considerando la ganancia que se puede obtener si un participante crea una aplicación exitosa que la compañía pueda vender”, explicó hace un tiempo en un artículo de la revista Wired  Steven Leckart.  Para el periodista,  estos concursos son como el “American Idol” de los programadores.

El caso argentino

El mercado laboral argentino vive una paradoja. Pese a que el empleo no está creciendo, y la oferta de mano de obra es mayor que la demanda, hay ciertos perfiles, oficios o profesiones que a las empresas les cuesta encontrar. En el sector IT, los desarrolladores, programadores y especialistas en seguridad informática son de los más solicitados, mejor pagos y más difíciles de encontrar. 

Ante este panorama, y luego de varios intentos fallidos por reclutar personal calificado a través de medios tradicionales como avisos en sitios web y redes sociales, a las empresas tecnológicas se les prendió la lamparita: ¿y si se empezaran a organizar estas maratones también en nuestro país?

Así las “hackathons corporativas” se popularizaron también en estas latitudes.  Empresas como GlobalLogic, Calipso, Belatrix Software o Mercado Libre ya implementan estos torneos y los resultados son muy prometedores. “Sirven para aprender y entrenar habilidades, generar prototipos de soluciones, recibir retroalimentación, evolucionar como equipos de trabajo. Suelen ser una inyección de energía y entusiasmo, y estimulan la cultura de la innovación”, cuenta a La Nación Ingrid Astiz, especialista en metodologías ágiles e innovación.

Incluso existen hackatones especializados en rubros. Hace ya varios años se realiza en la Ciudad Cultural Konex el Hack Hackers Buenos Aires Media Party, dedicado a las innovaciones e iniciativas IT relacionadas con los medios de comunicación y el periodismo.

El beneficio para las empresas es doble. Además de atraer nuevos talentos y estimular a los empleados, de los hackathons surgen ideas que mejoran el producto, la velocidad de respuesta ante inconvenientes y optimizan los procesos productivos.

“Podés encontrar patrones que antes no veías y formas creativas de usar tus datos para crear nuevos productos o mejorar los actuales”, afirma Mariano Amartino, director global de Wayra, la aceleradora de startups del Grupo Telefónica.

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