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Una empresa sin jefes, sin jerarquías, gerentes ni directivos. Para muchos, podría ser un sueño hecho realidad. Para otros, un dolor de cabeza. Lo cierto es que cada vez más compañías, como Netflix o Zappos, están volcándose hacia la “holocracia”. ¿Qué cosa? Se trata de una estructura organizativa donde las autoridades –tal cual las concebimos ahora- dejan de existir.

En estas organizaciones, la toma de decisiones se distribuye en forma horizontal, en “células”. Los puestos fijos desaparecen y cada trabajador asume un rol que puede variar de acuerdo al equipo en el que esté colaborando. Cada círculo tiene un objetivo concreto y se auto-organiza para poder cumplirlo, de forma autónoma. La conexión o enlace entre ellos se realiza a través de “lead links” (enlaces de mando).

El fabricante de videojuegos Valve Corp y la firma de software GitHub son otros ejemplos de empresas digitales que se animaron a este tipo de organización en los últimos años.

¿Es mayor el beneficio que el riesgo?

Adoptar la holocracia y convertirse en una organización casi anárquica es un riesgo que no muchas empresas estarán dispuestas a tomar. Sin embargo, los más entusiastas aseguran que los beneficios son muchos. Afirman que:

  • Facilita el flujo de ideas, la colaboración y la innovación, fomentando el espíritu emprendedor de los empleados.
  • Incrementa el rendimiento, evitando “cuellos de botella” en los puestos gerenciales.
  • Al aumentar la cantidad de personas que toman decisiones, éstas se ven menos influidas por cuestiones de género, edad, procedencia, ideologías, etc.
  • Se fortalece la motivación y “felicidad” de los trabajadores.

Sin embargo, otros aseguran que la holocracia, por el contrario, es un obstáculo para aumentar la productividad, haciendo más lentos los procesos, ya que el trabajo cotidiano se ve interrumpido por gran cantidad de reuniones de coordinación.

Los detractores, además, argumentan que a los trabajadores les genera una carga mental extra, al tener que pensar constantemente quién está al mando.

¿El sueño del pibe?

zapposMás de uno ya estará armando su curriculum para enviar a Netflix, imaginándose lo placentero que puede ser un trabajo sin jefes, sin nadie que controle horarios ni esté constantemente dando órdenes. Pero, ¡momento! Antes te recomendamos que sigas leyendo esta nota y conozcas qué recepción por parte de los empleados tuvo este cambio en las empresas donde se implementó.

Según un artículo de The Wall Street Journal, la empresa Zappos anunció que cerca del 14% de sus 210 empleados expresó que la holocracia no era de su agrado y que buscarán nuevos horizontes.

Los empleados aseguran que la implementación del nuevo sistema fue confusa y que absorbió gran cantidad de su tiempo: aseguran que, en muchos casos, necesitaron cinco horas extra a la semana para dedicarle a reuniones tácticas.

Otros empleados manifestaron su inquietud al preguntarse cómo conseguirán aumentos de sueldo o ascenderán profesionalmente en una empresa donde no hay jerarquías.

Por último, a otros no les gustó mucho la idea de responder por sí mismos ante un posible error o incumplimiento: guste o no tener un jefe, este es el que siempre debería hacerse cargo de los errores de su área o departamento, asumiendo mayor responsabilidad que la de un empleado de menor jerarquía.

Los estudios, en cambio, demuestran que la holocracia es mucho mejor recibida y adoptada por empleados que realizan trabajos relacionados con la creatividad.

Foto: Shutterstock

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