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A través de smartphones, PCs o laptops, tablets, ebooks o TVs, diariamente millones de personas se conectan a Internet, la red de redes. Pero cómo funciona esa gran cadena de conexiones a nivel mundial es un misterio para gran parte de sus usuarios.

Para entender cómo es que todos podemos conectarnos, a través de distintos y cada vez más variados dispositivos, a Internet es necesario hacer una distinción básica entre los componentes físicos (tangibles) que nos ayudan a conectarnos y los programas o desarrollos (intangibles) que permiten que los dispositivos se conecten y “dialoguen” entre sí.

Ambos componentes son igualmente importantes e imprescindibles para lograr la conexión. Dentro del primer grupo podemos identificar, entre otros, a las computadoras, teléfonos, tablets, antenas, cables, servidores, routers, etc. En el grupo de los intangibles entran los programas, los navegadores para acceder a la web, las aplicaciones que utilizamos en los teléfonos: todo lo que permite codificar y decodificar la información.

Ahora bien, para que la información pueda ser codificada y decodificada por los programas que utilizamos todos los días, existe un protocolo universal que unifica los “lenguajes”. Así, en Internet existe una especie de lengua común que se denomina TCP/IP y que regula el modo en que la información y los datos viajan por la web y cómo se identifican los dispositivos y las páginas web, para poder ser leídos por cualquier dispositivo.

Cuando un usuario quiere acceder a un contenido (mediante una búsqueda o directamente tipeando la url que quiere consultar, por ejemplo www.espaciocloud.com.ar), el navegador que está utilizando envía un paquete de información a través de la conexión de Internet, que es recibido por lo que se denomina DNS (Sistema de nombre de dominio). Los DNS son los encargados de buscar la computadora (servidor) donde está alojado el contenido de Espacio Cloud, obtenerla y luego enviarla a la computadora en la que se originó la búsqueda, a través del proveedor de Internet que tenga contratado el usuario.

Entonces tenemos dispositivos (hardware) que usan determinados programas (software) que pueden leer la información que circula por la Web porque todos respetan el mismo lenguaje (protocolo TCP/IP).

Las tres principales características de Internet

NotaAhora, ¿cómo es que todos podemos acceder a todo el contenido (o casi) disponible en Internet? Esto es posible porque Internet es una gran red donde todos los estándares son abiertos y permiten que las distintas redes se conecten entre sí, en cualquier forma y dirección.

No existe una “central” desde la cual se derivan los contenidos o las conexiones, sino que la “red de redes” funciona sin un nodo o centro definido. La no centralidad de Internet facilita la generación de contenidos, de cualquier tipo y origen. Los principios de apertura, independencia y auto-regulación son los que rigen el ideal de la web: su neutralidad a la hora de facilitar el acceso a los contenidos.

 

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