Liderazgo y reconocimiento: las claves para manejar un equipo de trabajo

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El liderazgo se basa, fundamentalmente, en la influencia positiva que determinadas personas pueden ejercer sobre sus compañeros de trabajo, empleados o, incluso, socios. La capacidad de estimular, de alentar en la consecución de logros y objetivos, de promover el trabajo en equipo y la colaboración organizacional son atributos vitales en las personas que lideran grupos de trabajo.

Liderar implica, además, promover ciertos cambios. Y, aún cuando se trate de modificaciones que son provechosas en el corto y mediano plazo, en determinados contextos el cambio puede generar resistencias, temores e incertidumbre. Más temprano que tarde, pueden surgir conflictos que será necesario encarar y resolver.

John Maxwell, especialista en liderazgo, afirma que todo cambio genera una fricción y diferentes tipos de adherencias y rechazos. Según Maxwell, un proceso de transición generará el efecto 20-50-30. Esta regla señala que el 20% de los involucrados  apoyará el cambio, la mitad de ellos estarán indecisos y el 30% restante se resistirá a las novedades. Para evitar que el porcentaje de rechazo suba, lo más importante es concentrarse en la mitad indecisa. Para incrementar el apoyo, y minimizar las resistencias, existen algunos valores fundamentales a la hora de ejercer el liderazgo:

-Estimulación: la perspectiva de asumir un desafío e incorporar cambios en las rutinas laborales será mucho mejor si existen compensaciones. El liderazgo también puede ejercerse siendo claros a la hora de comunicar los beneficios personales, profesionales y/o monetarios que proporcionarán las modificaciones.

-Perseverancia: es importante promover este valor al interior del grupo. Los cambios suelen acarrear avances, pero también retrocesos, por lo que el compromiso y la continuidad son fundamentales para llegar a buen puerto. En este sentido, que todos los integrantes del grupo se sientan involucrados con el proyecto y que sean considerados en la toma final de decisiones es decisivo.

-Reconocimiento: ser capaces de valorar los aciertos y logros de los demás, favorece la motivación y el compromiso. El reconocimiento puede ser explícito, por ejemplo a través de premios o bonos. Pero también, y con mayor frecuencia, puede ser indirecto: valorar las opiniones, dedicar tiempo a todos los integrantes del equipo, facilitar el desarrollo profesional y otorgar autonomía y autoridad son formas cotidianas de reconocer el trabajo bien hecho.

-Escucha activa: los líderes deben ser receptivos. Escuchar las opiniones del equipo, estar atentos a sus devoluciones y consideraciones facilitará el proceso de cambio, a la vez que fomentará las relaciones interpesonales. Proponer situaciones y buscar soluciones colectivas  es una manera de generar confianza en el grupo.

-Sinceridad: la franqueza con respecto a la toma de decisiones, al estado de situación, al rumbo que toma un proyecto son pilares del liderazgo. Lo mismo ocurre con la autocrítica: los líderes grupales deben poder reconocer sus errores y disculparse.

¿Qué otros valores deberían promover los líderes?

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