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Desde el doblez de un documento hasta la temperatura del café del desayuno. En esos detalles puede ocupar su tiempo (y energía) un micromanager. Aspectos que, se entiende, no aportan valor estratégico en la gestión de un negocio, empresa o emprendimiento.

Cada organización tiene distintas formas de motivar y supervisar a sus empleados. Hay algunos directivos que prefieren que se trabaje de manera más autónoma y hay otros que suelen supervisar de forma excesiva al personal, como es en el caso de los micromanagers.

Un micromanager es un jefe que deja al margen actividades típicas como la creación de estrategias, la planificación y el desarrollo profesional de su gente. Es decir, dedica su tiempo a controlar detalles sin importancia, ignorando las cuestiones relevantes de su empresa o negocio.

Con frecuencia, se asocia al micromanager con un estilo de gestión dictatorial, ya que no se tienen en cuenta las ideas de sus empleados.  En vez de indicarles qué tareas deben hacer y para cuándo, el micromanager observa cada una de sus acciones y las critica en caso de que sea necesario. Su objetivo es ejercer un control total sobre todas sus actividades.

5 para evitar el micromanaging

El micromanaging perjudica la productividad de los equipos de trabajo, ya que dificultan el desarrollo profesional y tensan el clima laboral. Estos cinco consejos te ayudarán a evitar este estilo de gestión en tu empresa o emprendiemientoÑ

    • Delegar: todo jefe debe tener confianza en sus empleados. Confiar en que cuentan con las habilidades y capacidades suficientes para hacer bien su trabajo. El jefe debe motivarlos para que actúen y tomen decisiones.
    • Contratar a las personas correctas: para contar con un buen personal es necesario realizar un proceso de reclutamiento eficiente. Los empleados son el motor de la organización y cada uno de ellos debe estar capacitado. Solo así la empresa podrá aumentar su productividad y cumplir con sus objetivos.
    • Buena Comunicación: debe haber una comunicación clara de las expectativas y los objetivos de la empresa. Para que los empleados sean productivos deben saber qué deben hacer y cómo. La comunicación constante y fluida evitará contradicciones y malentendidos. Una forma de mejorar la comunicación interna de una empresa es utilizando redes sociales corporativas.
  • Realizar evaluaciones: esto permitirá saber si los empleados cumplen o no con sus tareas. De esta forma, sabrán qué es lo que se espera de ellos y de qué forma pueden mejorar su trabajo.
  • No criticar: la crítica no ayuda a mejorar el resultado de la empresa. Todo jefe debe generar una retroalimentación. Para eso, es clave reunirse periódicamente con el equipo para indicarles qué puntos pueden mejorar y en cuáles están realizando un buen trabajo. Así, los empleados podrán aprender de sus errores y crecer como profesionales.

Foto: Shutterstock

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