Para emprender nada mejor que pensar como un artista

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Es claro que los artistas son personas creativas. Si partimos de esa premisa, podemos encontrar un paralelo en el proceso de creación de una obra de arte y el inicio de un emprendimiento. Para ello, existen una serie de consejos que provienen de experiencias de las artes que pueden ayudarnos a crear nuestro negocio.

Tanto los artistas como los emprendedores arrancan de cero. A partir de una idea y algunos conocimientos intentan formar algo de la nada, deben ajustar sus estrategias para conseguir sus metas y, muchas veces, se enfrentan al fracaso.

Vincent Van Gogh, en vida, sólo vendió una de sus más de 900 pinturas. Sin embargo, esto no lo desanimó: su empuje se basaba en expresarse a sí mismo. Si nuestra búsqueda es crear algo nuevo, no es un punto vital preocuparnos por la tendencia o el estilo reinante, tal como hizo Van Gogh, debemos enfocarnos en nuestra meta y mostrar algo nuevo.

Boceto de Miguel Ángel
Boceto de Miguel Ángel

Con esta idea, el fracaso es sólo un paso más. Miguel Ángel no perdía tiempo criticando su trabajo o el de otros. El buscaba crear sus propios elementos en base a las faltas de los existentes. Además, buscaba responder las críticas que le efectuaban haciendo un mejor trabajo: dejaba que su frustración lo impulse a hacer cosas mejores.

De la misma manera que estos artistas estaban dispuestos a fracasar, el emprendedor debe probar qué funciona y qué no en su área y estar dispuesto a cambiar su enfoque. Ese reconocimiento del error mejora nuestra reputación y nos permite movernos más rápidamente. No debemos estancarnos en el fracaso sino seguir trabajando en el progreso de la idea.

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Salvador Dalí, Nacimiento de una diosa – 1960

Salvador Dalí decía “No tengas miedo de la perfección, nunca la alcanzarás”. Con ello nos dejaba como pauta para emprender que no hay por qué temer a cometer errores y estar por debajo de la perfección que uno mismo imagina. Esto lo impulsó a ser un gran artista con más de 1.500 obras geniales.

Tanto los emprendedores como los artistas comparten, además, una situación muy particular: ambos ponen en juego su persona, su empuje y dejan su mente al descubierto en su proyecto. La crítica ajena es algo que deben aprender a afrontar. 

Por último, otra práctica genial de los artistas es su grupo de soporte. Durante el desarrollo de todas las grandes obras, ya sean plásticas o literarias, sus autores mantenían intercambios fluidos con colegas y amigos sobre sus obras y como iban elaborándolas. En el caso de los emprendedores, salir del ámbito de nuestro negocio y encontrar otros emprendedores es la clave. Que se encuentren en otra etapa u otros negocios siempre serán un extra para mejorar nuestras prácticas.

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