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Argentina está entre los primeros siete países a nivel mundial que más usan WhatsApp: según un estudio de Global Web Index ), el 57% de los adultos con acceso a Internet utiliza este servicio de mensajería.

Tan frecuente es el uso de esta plataforma en nuestra vida diaria que muchas empresas han comenzado a incluirla como herramienta para su comunicación interna. Pero, ¿qué tan conveniente es para estos casos? ¿Es segura? ¿Puede traerle problemas legales a la empresa?

Sin ser fatalistas, la realidad es que existen ciertos peligros para una compañía que decide usar WhatsApp:

No hay control sobre los usuarios o información. Si bien WhatsApp mejoró hace poco la seguridad con el cifrado de extremo a extremo, todavía es un problema que una cuenta de un usuario esté vinculada a un teléfono particular. ¿Cómo limitar las funciones de los empleados o restringir su acceso? Imposible.

No soluciona la gestión de tareas: Un grupo de WhatsApp puede servir para discutir abiertamente nuevas ideas y soluciones innovadoras, pero no aporta nada a la gestión de tareas. No ayuda a organizar las tareas pendientes para hacer el trabajo.

Mezcla de conversaciones: Para la mayoría de los usuarios, WhatsApp no es un chat exclusivo para los negocios. La mayoría lo usamos para tener conversaciones con personas y grupos ajenos a la oficina. La plataforma, además, no permite diferenciar entre estos dos grupos de contactos, mezclando conversaciones privadas con laborales. No es inteligente para una compañía apoyar su comunicación interna en ninguna plataforma que entremezcle estos mensajes con conversaciones personales de los empleados.

Información perdida: Las conversaciones en los grupos de WhatsApp suelen ser desorganizadas, con miembros del equipo hablando uno sobre otros. Esto genera, además de malentendidos, pérdida de información importante que puede quedar entremezclada en una vorágine de mensajes.

Falta de transparencia: WhatsApp está diseñado para tener conversaciones informales. Cualquier persona puede crear un grupo, cualquiera puede enviar mensajes privados, etc. Esta no es la mejor situación para alguien que busca transparencia dentro de su organización.

Todos estos problemas pueden evitarse eligiendo plataformas diseñadas especialmente para la comunicación interna de una empresa. Hay muchas de ellas. La mayoría combinan el chat con la gestión de tareas y las videoconferencias, fomentando la participación de los empleados pero también garantizando la seguridad y confidencialidad buscada por la empresa.

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Foto: Shutterstock

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