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Tener un sitio web propio es clave para cualquier emprendedor. No sólo para tener presencia de la marca en Internet, sino que también para vender sus productos en forma online y fidelizar clientes.

Las ventajas de tener una tienda virtual son varias: está abierta las 24 horas, tiene mayor alcance de clientes y es una excelente forma de generar ingresos con  una inversión mucho menor a la de un local físico, donde hay que pagar alquiler y servicios.

Pero vayamos paso a paso. Lo primero que hay que hacer cuando decidamos abrir nuestro propio sitio es contratar un servicio de hosting. Para el que no sepa de qué estamos hablando, les contamos: las páginas web se encuentran alojadas en máquinas (servidores) para que los usuarios puedan acceder a ellas a través de Internet.

Hay empresas que ofrecen este tipo de servicios de hosting y suelen tener distintos tipos de hospedaje, precios y planes, que te servirán o no dependiendo del proyecto online que tengas en mente.

¿Qué tipos de hosting existen?

Entender qué tipo de servidor necesitamos es muy importante, ya que no todos los proyectos de comercio electrónico exigen los mismos recursos para su funcionalidad.

No es lo mismo, por ejemplo, una tienda online de indumentaria, a uno donde se realicen muchísimas transacciones en forma simultánea.

  • Hosting gratuitos: Aunque la idea de no poner un peso puede resultar atractiva, hay que tener en cuenta que estos hosting tienen sus contras. Algunos, por ejemplo, anexan publicidad en la parte inferior o superior de tu sitio web. Además, no es posible tener un dominio propio, ni darle al sitio un diseño personalizado y atractivo, ya que por lo general ofrecen plantillas genéricas. No es la opción más recomendada si querés mostrarte ante tus clientes como una marca seria y profesional. Algunos hosting gratuitos son Xtreem Host, HelioHost o Freehostia.
  • Hosting compartidos: Son los más utilizados por emprendedores y Pymes, porque tienen precios muy accesibles. Como su nombre lo indica, son servidores (máquinas físicas) compartidos por varios sitios web. Esto no significa que no se puedan realizar transacciones o consultas de manera efectiva y segura. Web Hosting, por ejemplo, ofrece crear dominios propios, tiene soporte técnico, un back up automático diario y con disponibilidad las 24 horas, sin cortes ni interrupciones.
  • Hosting dedicado: En este caso el servidor es ocupado por un solo sitio web. Está destinado a tiendas online que realizan muchísimas transacciones al mismo tiempo, que contiene grandes cantidades de contenidos “pesados”, como videos, alojados en el servidor. Por la exclusividad, el precio de este tipo de servidores es más elevado.

 Otras cuestiones

Además de prestar atención a los costos del servicio debemos atender otras cuestiones antes de elegir nuestro hosting.

La velocidad de carga es clave. No sólo porque un hosting lento puede “ahuyentar” clientes que se cansan de esperar a que cargue tu website, sino también porque esto influirá en un mal posicionamiento en los buscadores. Google siempre les dará mejores rankings a sitios veloces.

Otro aspecto a considerar es el soporte técnico. El proveedor de servidores debe tener una atención al cliente rápida y resolutiva, ya que puede hacerte perder mucho dinero si no soluciona los problemas de tu web en forma rápida.

Foto: Shutterstock

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