CV: cómo redactar una carta de presentación

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carta_1Las cartas de presentación son el principal arma para darnos a conocer a un futuro empleador y para conseguir una entrevista. La originalidad, la pertinencia y el contenido de nuestro texto es lo que nos permitirá captar la atención del seleccionador, por lo que debemos huir de formatos estándar y demasiado generales. Para comenzar con la redacción de la carta, una posibilidad es hacerlo pensando desde el lugar del seleccionador: qué nos gustaría recibir, qué es más pertinente, de qué forma podemos explicitar nuestros intereses y puntos fuertes.

Aún sin desatender los aspectos originales, existen ciertas convenciones que podemos usar y que nos permitirán ordenar y simplificar nuestra carta.  Los pequeños detalles importan: la carta debe ser corta, ordenada, clara y directa. No más de una carilla. El orden se lo daremos separando por párrafos el contenido de nuestra carta, de acuerdo a las temáticas que trabajemos en ella. Debemos intentar ser correctos, pero simples a la hora de escribir y hacerlo siempre pensando en quién leerá nuestro texto de presentación.

El primer párrafo generalmente se usa como presentación. Si estamos respondiendo a una búsqueda, es habitual mencionar la oferta de empleo, si tiene algún tipo de código de referencia es bueno agregarlo al comienzo. De esta manera, la persona de Recursos Humanos podrá catalogarla con mayor facilidad. Para completar el primer párrafo, es ideal mostrar nuestras ganas de pertenecer a la empresa y de tomar el cargo por el cual estamos escribiendo.

En el segundo párrafo, debemos relacionar la carta con el currículum. Resaltar aquellas características de nuestra experiencia que se adaptan mejor al puesto laboral al que nos postulamos. En este punto, lo que debemos lograr es una visión más amena, menos “seca” que los datos que figuran en el currículum que estamos adjuntando.

carta_topUna idea interesante para este segundo párrafo es no limitarse a lo que dice el CV, sino tratar de relatar —brevemente— alguna experiencia profesional exitosa que esté relacionada con el puesto por el cual estamos interesados.

El tercer párrafo es el lugar para la enumeración de logros y actividades diversas. Para redactarlo es útil intercalar, los logros alcanzados con nuestro proyecto personal. Si por el momento no contamos con una idea concreta de hacia donde queremos direccionar nuestro futuro laboral, es bueno explicar con qué tipo de tareas nos sentimos más cómodos y dominamos sin problemas.

Ya en el cuarto párrafo debemos reforzar el interés por la posición y dejar claro que nos gustaría contar con una reunión cara a cara. Reforzar es la clave del párrafo de cierre: tenemos que sembrar la idea de que somos idóneos y pertinentes para el puesto, permitiéndole al seleccionador imaginar el aporte que podemos realizar a su empresa. Debemos evitar subestimarnos o lamentarnos por alguna mala experiencia laboral o personal, sin caer en extremos soberbios o pedantes. Refuerzo con balance es la clave.

El quinto párrafo se usa normalmente para saludar, cerrar ideas y dejarnos a disposición para una futura entrevista.

 

Última parada: chequeo y envío

Una vez escrita la carta, llega la hora de la revisión: debemos evitar los lugares comunes, las frases hechas o demasiado “pomposas”. Las faltas de ortografía, en caso de existir, deben ser erradicadas. Podemos mejorar la sintaxis si fuera necesario y debemos atender a que varias personas pueden leer nuestra carta. Por eso es importante ser correcto y formal.

En el caso de que la oferta solicite explícitamente una carta manuscrita, se recomienda escribir con tinta azul, dejar márgenes amplios y regulares, cuidar la caligrafía y utilizar nuestra firma habitual.

En Internet existen, como en la mayoría de los casos, diferentes modelos y ejemplos de cartas de presentación. Consultarlos puede ser de utilidad para despejar dudas o encontrar opciones inspiradoras que ayuden a superar el síndrome de la hoja en blanco.

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