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Al trabajar en forma independiente o por proyectos, uno de los primeros retos que se nos presentan es saber cotizar nuestro trabajo. A veces, es posible tener ciertos parámetros, pero en mercados complejos, con crisis, inflación o constantes cambios impositivos, fijar precios por nuestra tarea puede ser complicado.

Este importe puede calcularse de muchas formas: por hora, por trabajo contratado, por comparación con productos similares en el mercado. Lo importante acá es adoptar una forma estable de calcular los honorarios y poder justificarla en forma sólida.

Pero, ¿cómo no equivocarnos? A veces, por no pedir “demasiado” y perder un cliente, ajustamos tanto la cotización haciéndola inferior a los costos que finalmente tendremos. Para esto, es indispensable calcular los costos directos (compra de insumos, gas, luz, envíos, personal, etc.) e indirectos (impuestos, financiamiento, compra de materiales para reponer el stock, etc.).

Cinco formas de cotizar tus honorarios

Monto cerrado: evaluar detalladamente las horas, materiales, impuestos, formas de pago y fijar un honorario en base a eso que también incluya un porcentaje de ganancia. Si la moneda de tu país no es demasiado estable o debes pagar servicios tercerizados en moneda extranjera, es conveniente cotizar tu trabajo en otra moneda.

Por etapas: Un proyecto puede dividirse en etapas, de acuerdo a la cantidad de trabajo que cada una de ellas requiera.

Fee mensual: Es ideal para proyectos a largo plazo. Se debe calcular los impuestos. Es importante firmar un contrato. Puede incluirse una cláusula para que este fee sea ajustable, de acuerdo a la inflación o cuando incluye productos cuyos precios varían de acuerdo a la estacionalidad.

Por horas: Establecer un precio de acuerdo a las horas que vayas a aplicarle al trabajo. Es importante aclarar con el cliente que cualquier extra se cotizará aparte. También es clave especificar las condiciones (no es lo mismo el valor de una hora un día lunes que un domingo).

Básico + porcentaje de ganancias: acordar un básico con el cliente al que luego se le sumará una variable fijada por contrato que puede estar basada, por ejemplo, en la cantidad de ventas. Te recomendamos que el básico cubra tus costos totales y un poco más para que, en el peor de los panoramas, no termines perdiendo.

Aplicaciones que te ayudarán a presupuestar

Hay una serie de apps que te ayudarán a cotizar tu trabajo. En realidad, son soluciones que te permiten visualizar cuántas horas le dedicas a cada tarea o cliente en particular para ser más productivo y para controlar si te estás yendo del presupuesto o no.

Harvest, Mite, Freckle y Toggle son algunas de ellas. Todas registan las horas de trabajo que dedicas a cada proyecto mediante un cronómetro en línea y permite diferenciar las horas facturables de las que no lo son.

También existen calculadoras web que permiten saber cuánto cobrar por hora, como Cosmonauta y Calculadora de Sueldo.

Foto: Shutterstock

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