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“El primer paso es soñar. El segundo es creer. Y el tercero es hacer”, dice. Martín Parlato hace unos años se atrevió a cumplir su sueño y, al mismo tiempo, el de muchas otras personas con Posibl.com, una red social que se ocupa de cumplir los deseos de miles de personas.

“En 2008, mientras regresaba de un viaje a Estados Unidos, en plena explosión de Facebook, pensé qué importante sería que estas redes sociales sean verdaderamente sociales”, cuenta Parlato en una entrevista. El ahora CEO de la empresa fantaseaba con “un espacio que no sólo sirviera para expresarnos, sino también para ayudarnos. Escribí la idea y se las conté a dos amigos, Guillermo Pomeranz y Marcos Salas, a quienes les gustó y se unieron al proyecto”.

Así fue que hicieron una rueda de inversión y lograron que un grupo desembolsara US$ 2,5 millones. Luego conformaron la compañía en Estados Unidos y se propusieron que se convirtiera en un proyecto global. Hoy Posibl.com se encuentra en 141 países de cinco continentes.

riquelmeEl primer sueño cumplido a través de Posibl. fue el de Martín Del Valle, un nene de 5 años oriundo de la ciudad de Ushuaia que sufre una enfermedad renal crónica. Su madre había contado que deseaba conocer a Juan Román Riquelme. Unas semanas, dos usuarios se comprometieron a cumplir su sueño. Y lo cumplieron…

Los deseos de los Dreamers van desde volver a darle vida a un club de barrio hasta poder ir a un recital, o dar la vuelta al mundo en un pequeño velero.

“En un primer momento, Posibl era una red social que conectaba necesidades con personas que pudieran resolverlas. Hoy, en cambio, es una media company que produce y distribuye contenido, iniciativas de impacto social de todo el mundo”, explica el emprendedor.

Así, reúne proyectos como erradicar el trabajo infantil en Misiones o una iniciativa para terminar con los zoológicos y liberar a los animales.

“Todo aquel que desee emprender, debe saber que el camino es difícil y demanda muchísima entrega y pasión. Son horas y horas de trabajo y de esfuerzo colectivo. Desde un simple trámite que puede demandar días o semanas, hasta las miles de horas dedicadas a estudiar cada rincón de la idea”, asegura Parlato, quien desde pequeño aprendió casi a la fuerza las virtudes del emprendedor por difíciles circunstancias familiares.

“Lo más importante, es no desenfocarte. Y no tener miedo a las equivocaciones o al rechazo. El error nos enseña más que los aciertos”, finaliza.

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