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Parece paradójico, pero cuenta que haber crecido en un rancho alejado de la civilización, en medio de la Patagonia, le enseñó las habilidades empresariales que tiempo después le sirvieron para emprender su negocio. Para hacerle frente a la hiperinflación de los 80, a su madre se le ocurrió utilizar la lana de las ovejas de su granja y trabajar junto a las mujeres mapuches en el tejido de prendas. Luego vendían las terminaciones a los turistas. Fue la forma que su madre encontró para sobrevivir a la crisis, pero para él mucho más que eso: se convirtió en su inspiración.

Wenceslao Casares tiene hoy 41 años y a mediados de enero fue designado director de PayPal Holdings Inc., el sitio de pagos electrónicos más importante a nivel mundial. “Me siento honrado de pertenecer a la junta directiva de una compañía global que se dedica a impulsar la transformación del dinero”, afirmó el argentino a la prensa.

Pero su camino como emprendedor empezó mucho antes. Luego de trabajar como maletero en una importante cadena hotelera de Buenos Aires y de estudiar un tiempo en la Universidad de San Andrés, inició su propio negocio: Patagon.com, una compañía de servicios financieros en línea. Sin embargo, el capital para financiar su proyecto no aparecía.

wences2“Cada vez que presentaba mi idea de negocio, los inversores potenciales me preguntaban: ‘¿Quién es tu padre? ¿A qué escuela fuiste?’. Mi padre era un ranchero de ovejas. Ellos no estaban interesados”, recuerda.

Su suerte cambió cuando, después de dos años de intentos fallidos por conseguir financiación, fue elegido como empresario del año en 1998. “Esa distinción cambió el rumbo de mi empresa y de mi vida”, afirma. Al poco tiempo, vendió su web de servicios al Banco Santander por 580 millones de euros.

Con ese capital, en 2002 Casares abrió Wanakogames, una desarrolladora de juegos para Xbox y PlayStation, con sede en los Estados Unidos. También en esa época fundó en Brasil Lemon Bank, al que muchos llamaron el “banco de los pobres”. La propuesta era llegar a los millones de brasileños que aún no habían sido incluidos en el sistema financiero. Se abrieron más de 7.000 sucursales en los barrios marginados de ese país donde las personas con menos recursos podían depositar sus ahorros, pagar sus cuentas y acceder a créditos.

¿Por qué decidió alejarse de Internet y abrir un banco tradicional? “Mi error fue pensar que Internet cambiaría la banca en tres años; la va a cambiar, pero en 20. Mi segundo gran error fue pensar que Internet iba a cambiar los hábitos financieros de las clases bajas. Ha cambiado la de las clases ricas y medias, que tienen Internet y dejan de ir a las oficinas bancarias. Pero los pobres siguen visitando el banco, porque no tienen Internet ni computadora”, explicó en ese entonces.

Sin embargo, su vínculo con la red nunca terminó de romperse y ha desandado un nutrido camino en el mundo de los negocios. Además de ser el fundador del primer proveedor de servicios web en la Argentina, abrió las compañías de pagos móviles Bling Nation y Lemon Wallet, que terminó vendiendo a la estadounidense LifeLock por 50 millones de dólares.

“El talento en América Latina no tiene nada que envidiarle al de otros lugares del mundo –asegura-. Cada vez hay más oportunidades para desarrollar productos y negocios”, dice.

 

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