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“¿Y ese salió con el pijama de la novia a la calle?”, te preguntaste cuando viste a tu vecino en el súper de la vuelta usando unos pantalones anchos, fucsias y a cuadrillé. Pero después empezaste a cruzarte con varios más usando esa prenda y entendiste que no se trataba de la fiaca dominguera de tu vecino, sino de una moda: mujeres y hombres, en el banco, en el subte o de vacaciones; rojos, amarillos, violetas o azules.

Se trata de los Elepants, o la versión moderna y cool de los bali, esos pantalones anchos, frescos, rayados y comodísimos que encontramos en cualquier feria del país.

Pero acá lo que nos interesa no es tanto la moda, sino cómo Augusto Mustafá, un joven de 23 años, logró crear una marca de alto impacto. Todo con un producto que poco tiene de revolucionario, pero que con buenas estrategias de marketing se posicionó en la cima de la moda argentina.

“Los bali fueron y siguen siendo una prenda medio hippie. Nuestros pantalones, en cambio, tienen un diseño cuidado hasta en los últimos detalles, incluso en el packaging, porque los usa alguien que está muy atento a la moda y que cuida mucho su look personal”, explica Mustafá.

mustafa“Yo compraba estos pantalones en el exterior, los usaba para todo tipo de ocasión y, para bien o para mal, siempre alguien me hacía un comentario”, cuenta quien en 2012 empezó vendiéndolos en su casa y en redes sociales. Dos años más tarde, y con apenas $ 10.000, armó su propia empresa con tres empleados.

En 2015, la moda explotó. Pasó a tener 40 empleados, más de 100 puntos de venta en todo el país, un local cabecera en Santa Fe y Talcahuano, y 17 franquicias formales que apuesta a abrir antes de fin de año.

¿Cuál fue el secreto para convertir algo que ya existía en un producto novedoso? El branding.

“Teníamos un producto que existía pero decidimos cambiarle la mentalidad a la gente. Y nos ayudaron los influencers, como famosos, modelos o celebrities. Comunicacionalmente, entendimos a dónde íbamos: queríamos que la gente ande en pijama por la calle –cuenta-. Siempre supe a donde quería ir: no busqué un nicho, sino ser una marca de moda”.

En el verano, además, hizo del parador El Signo, en Pinamar Norte, el parador Elepant. “Fue una apuesta enorme por la inversión y por la talla de marcas que tienen su propio parador”, asegura Augusto, quien también realizó acciones en Mar del Plata y Miramar.

La marca fue creciendo y, además de los pantalones insignia, vende otras prendas como buzos, remeras y accesorios, con versiones para mujeres y niños. Entre sus próximos pasos está ingresar en los shoppings y mirar hacia el exterior, exportando a Chile y Uruguay, apostando a convertirse en un futuro en una marca global. Para este año, estima una facturación anual de $ 100 millones.

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