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Uno de los consejos que suelen dar casi todos los emprendedores exitosos es no bajar los brazos ante el primer fracaso sino, por el contrario, utilizarlos como una oportunidad para aprender y crecer. Sobre esto, mucho sabía Coronel Sanders, el estadounidense que, antes de consagrarse como el creador de la cadena de comida rápida de pollo frito KFC, fracasó como abogado, corredor de seguros, vendedor de lámparas, obstetra, bombero y distribuidor de llantas. Pero lo que le faltaba en suerte con los negocios, le sobraba en perseverancia y amor por el trabajo.

kfcRecién a sus 40 años, a Harland Sanders se le ocurrió dedicarse a la gastronomía, basándose en las recetas que su madre le preparaba en la infancia. Así, comenzó a cocinarles platos caseros a los viajeros que paraban en la estación de servicio donde trabajaba. Tal fue el éxito que tuvo que al poco tiempo decidió abrir un restaurante frente a la estación de servicio. Todo el mundo hablaba de él y de su pollo frito. Tal es así que el gobernador de Kentuky, Rubbi Laffon, decidió nombrarlo “Coronel” en 1935 por sus contribuciones a la cocina del estado.

Unos años más tarde, Sanders se expandió abriendo franquicias a lo largo y ancho de todo Estados Unidos y Canadá. En dos décadas, KFC tenía alrededor de 6000 restaurantes alrededor del mundo y sus ventas superaban los u$S 2.000 millones.

La receta de su pollo frito aún sigue siendo un secreto. Lo único que adelantó alguna vez es que está compuesta por 11 hierbas y especias. Sin embargo, Sanders siempre resaltó que su mayor receta para llegar al éxito fue la persistencia: “Sólo he tenido dos reglas. Hacé todo lo que puedas y hacelo lo mejor que puedas. Es la única manera en la que lograras grandes cosas en la vida”.

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