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Asegura que su amor por la química viene en sus genes y que no hay cena en familia en la que no se hable de ciencia. Tal es así que, luego de tanto insistir, sus padres le permitieron montar un laboratorio en el sótano de su casa donde pasa horas junto a su hermano manipulando tubos de ensayo, con la única condición de no usar material inflamable cuando “no haya un adulto presente”.

Afirma, también, que no es un genio, que sólo es “curioso y persistente”. Sin embargo, al conocer su vida y sus descubrimientos, resulta difícil no catalogarlo como un niño prodigio. Jack Andraka nació en Maryland, Estados Unidos, tiene 18 años y hace tres ideó un revolucionario método para detectar en forma precoz el cáncer de páncreas.

Se trata de un test fácil y barato por el que ganó el primer premio de la Feria Internacional de Ciencia y Tecnología 2012 de Intel y el premio Gordon E. Moore por 75 mil dólares, entre otros reconocimientos del mundo de la ciencia y la medicina.

“Hace unos años no sabía ni lo que era el páncreas”, cuenta este joven. Pero cuando un amigo íntimo de la familia murió de esta enfermedad comenzó a investigar. “Al consultar fuentes en Google y Wikipedia, me sorprendió lo que encontré: el 85 por ciento de los casos de cáncer de páncreas son detectados en forma tardía y sólo un 2 por ciento de estos enfermos tiene posibilidad de sobrevivir”, cuenta en una entrevista con el periódico ABC de España. 

Su inspiración llegó mientras escuchaba a su profesor de biología del colegio hablando de anticuerpos: se le ocurrió mezclar sus conocimientos sobre nanotubos de carbono (pequeños tubos de carbono con propiedades eléctricas) con la mesotelina, una proteína que está presente en células normales, pero que en células tumorales -especialmente en los cánceres de páncreas y de ovario- aparecen en mayor cantidad.

“Después, mojé pequeñas tiras de papel con esta mezcla y me di cuenta de que había ideado una forma de detectar el cáncer. Al principio pensé que me iban a llover las invitaciones, pero cada día, cuando abría mi correo electrónico, solo veía mensajes de rechazo”, recuerda este adolescente que fue premiado en la Casa Blanca en 2013.

Después de 200 respuestas negativas, el oncólogo Anirban Maitra, del Hospital de la Universidad Johns Hopkins, vio la potencialidad de su descubrimiento y le dio la oportunidad de seguir desarrollándolo en su laboratorio.

Según explica Andraka, su método puede hacerse extensible a otras enfermedades, como por ejemplo, el Alzheimer. Además, no es invasivo para el paciente, es rápido y barato: realizarlo cuesta sólo algunos centavos, es fiable casi al 100%, es 168 veces más rápido que el sistema actual y ofrece en solo cinco minutos el resultado.

“Mi consejo para los demás niños y sus padres es que se aseguren de ser apasionados por lo que hacen. Si uno no está emocionado con su proyecto, nadie va a estarlo”, dice.

 

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