Julián Weich, un emprendedor que no hace agua en los negocios

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Muchos lo conocerán por sus recordadas actuaciones en La Banda del Golden Rocket, Clave de Sol y Pelito, o por la famosa canción del sapito que impulsó como conductor de Justo a Tiempo. Pero más allá de su faceta cómica y televisiva, Julián Weich fue desde siempre un emprendedor nato.

“Cuando estaba en quinto grado me habían regalado dos mazos de naipes europeos y como no los usaba, vendía las cartas en el baño del colegio. Ese fue mi primer proyecto”, recuerda el comediante en la Experiencia Endeavor realizada en Rosario en 2016.

A ese emprendimiento le siguieron muchos otros: de chico fabricó collares de fideos y lavó autos en un country. Luego, ya de adulto, tuvo un restaurante en Bariloche por cinco temporadas, de las cuales sólo una tuvo éxito.

A pesar de todo, el actor nunca se dio por vencido. “Siempre hice lo que tenía ganas, sin importar lo que digan los demás. Creo que lo que más le cuesta a los emprendedores es hacer lo que les gusta, porque siempre va a haber gente que les diga que no pueden”, expresa el conductor de Trato Hecho.

Una empresa que nació para ayudar

Weich es desde hace 25 años embajador de Unicef. Allí colabora con distintos proyectos para mejorar el acceso a la educación y a la salud y en varias ocasiones conduce eventos para recaudar fondos. Este espíritu solidario fue el que lo impulsó en 2014 a crear Conciencia, la primera agua mineral que dona el 50% de sus ganancias a la Fundación Sí y a la Fundación del Hospital Garraham.

Foto: Toma Conciencia

Como el producto no tiene publicidad, ya que eso disminuiría el dinero disponible para donar,  el conductor es quién personalmente alienta a los kiosqueros para que se lo ofrezcan a sus clientes.

“Cualquier persona puede ayudar simplemente tomando agua. Este producto tiene ambición pero no codicia”, afirma el actor y menciona que su modelo de negocio se rige bajo las normas del capitalismo consciente: cuánto más consumidores eligen la marca, más ayuda recibirán las distintas ONGs.

En el 2016, Julián Weich lanzó otro emprendimiento social que involucra al mismo recurso natural. Se llama Agua Segura y tiene como objetivo mejorar las condiciones de acceso y consumo del agua en las zonas más carenciadas del país. Para eso, utilizan filtros traídos de Suiza que funcionan como purificadores. Por el momento 400 familias, 40 comunidades y 100 escuelas rurales son beneficiadas con el proyecto.

Foto: Agua Segura

Como emprendedor, Weich tiene una mirada optimista sobre el fracaso. “Cuando uno tiene las ganas y le pone voluntad y amor a lo que hace no existe el fracaso”, menciona y enfatiza que este es parte de la vida y del aprendizaje de todo emprendedor.

 

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