Como mencionamos en nuestra nota sobre experiencia del empleado, el principal vínculo entre un trabajador y su empresa es el gerente o manager. Él es el encargado tanto de representar a la empresa como de asegurar el bienestar de su equipo. Lograr el equilibrio adecuado es un arte. Por eso hoy les compartimos cuatro características que todo líder debe cultivar.

Controlar las emociones

Una frase popular reza “el que se calienta, pierde”. Esto aplica también para los negocios. Un buen líder debe ser capaz de controlar sus emociones frente a situaciones adversas. Su posición lo pone en el foco de la mirada del equipo y en momentos de crisis debe mostrar confianza y tranquilidad.

Aunque vivamos en un mundo hiperconectado que pareciera correr a un ritmo frenético, tomarse un momento para pensar el próximo paso es esencial. 

Eliminar las interferencias

La comunicación con el resto de la empresa es fundamental. Para ello hace falta desarrollar la paciencia y la comprensión. No prejuzgar las intenciones de los demás, no hablar con doble sentido, no dar por sentado que las cosas se entendieron. Es mejor resultar redundante que tener que estar rehaciendo el trabajo después.

En línea con esto, el líder debe ser accesible para los empleados. Si los miembros del equipo solo se encuentran con retos y malas caras cuando reportan un problema o hacen un pedido, lo más probable es que dejen de hacerlo. Bajo ninguna circunstancia es esto bueno para un jefe de equipo. 

Delegar, delegar, delegar

Es muy posible que el líder haya llegado a su posición mediante mucho trabajo duro y atención al detalle. Es muy posible también que estas características le impiden confiar el trabajo a los demás. Esto es un error grave.

Primero que nada porque nadie puede hacerlo todo. Pero incluso aunque pudiera, despreciar la opinión de los demás es desperdiciar un recurso valioso. Un líder debe tener confianza en que su equipo tomará buenas decisiones, incluso aunque no sean exactamente las mismas que tomaría él. Después de todo, para eso existen los equipos.

Las reglas claras

Un buen líder debe transmitir claramente cuáles son las reglas de juego dentro del equipo. Y respetarlas acérrimamente.

Además, debe asegurarse que nadie goce de beneficios especiales. Una vez que se permite una excepción para un miembro del equipo no hay muchas razones para no aplicárselas a los demás. Y en ese caso, la regla o deja de tener sentido o será percibida como arbitraria.

Esto no significa que se debe manejar el equipo con extrema disciplina. En todo caso, las normas deben ser de entrada lo suficientemente laxas como para permitir que el trabajo se lleve a cabo incluso ante situaciones extraordinarias sin quebrar lo pactado.