Empezar un nuevo trabajo es una situación estresante. Todo es nuevo y nadie parece tener instrucciones claras de cómo manejarse. En ese contexto es fácil cometer errores, desaprovechar oportunidades y complicarse innecesariamente la vida. Por eso recopilamos 5 consejos para triunfar en tu nuevo trabajo que te ayudarán a sobrevivir -y aprovechar- los primeros meses en tu nueva empresa.

#1 Ojo con la reputación

Una de las primeras preocupaciones de todo nuevo empleado es su reputación. Es normal querer establecer rápidamente una reputación de persona trabajadora, eficiente, cumplidora, etc.

Sin embargo preocuparse demasiado por la reputación puede hacernos caer en una trampa. 

El problema no es solo que la reputación es algo totalmente subjetivo. Sino que es inestable, difícil de precisar y crea expectativas difíciles de cumplir. Muchos buscan resultados absolutamente impresionantes en sus primeras tareas en el trabajo nuevo. Y si bien esa actitud está muy bien hay que pensar las cosas a futuro.

¿Serás capaz de mantener ese rendimiento durante meses o año? Seguramente no. Aunque trabajes muy bien, es difícil igualar el rendimiento que la emoción por un nuevo trabajo puede lograr. Ni hablar de la cantidad de factores fuera de tu control que pueden provocar que algunas tareas fallen.

Esto no significa que no debas darlo todo al empezar un nuevo trabajo. Normalmente los primeros meses traen consigo una energía que sería una pena desaprovechar. El punto es usarla no solo para las tareas laborales sino también para otras actividades que mejorarán tu experiencia laboral. Algunos de los elementos de esta lista son un buen lugar para empezar.

#2 Establecer objetivos realizables con tu supervisor

¡Con foco en realizables! La idea es diseñar una serie de objetivos a cumplir a mediano y largo plazo. De esta forma tendrás claro qué es lo que se espera de vos en los primeros meses de trabajo. Sabrás dónde estás parado y a dónde tenés que llegar.

Con esta información es más fácil diseñar planes de acción, ordenar tiempos y otorgar prioridades a las tareas. En definitiva, es una forma de calmar la ansiedad que la incertidumbre de un nuevo trabajo suele causar.

#3 El poder de la inocencia

A medida que pase el tiempo irás conociendo en profundidad cómo funciona la empresa. Entenderás las razones de fondo y, de a poco, te empaparás de su idiosincrasia. El entendimiento con tu equipo crecerá y todo resultará más fluido.

Pero esto tiene sus desventajas. Existen virtualmente infinitos modos de abordar cada trabajo. A medida que elegimos, profundizamos y perfeccionamos tan solo un puñado de esas opciones nos cerramos a las demás. Este proceso es necesario para lograr eficiencia, pero la inercia de las empresas puede llevarnos a perpetuar métodos inconvenientes.

Por eso aprovechar la mirada inocente de quien recién entra y mira todo de afuera es fundamental. Cuando no tenés naturalizados los procesos de la empresa es más fácil cuestionarlos, averiguar sus motivos y pensar alternativas.

Mucho puede surgir de este proceso. Podés armar una lista de aspectos a mejorar, sugerencias y/o planes de acción. O podés simplemente descubrir que esos métodos que ya usa la empresa tienen una razón de ser válida, aprender de la experiencia y conocer mucho mejor tu nuevo lugar de trabajo. Lo importante es cuestionar todo y estar dispuesto a aprender.

#4 Crear vínculos valiosos

Tanto si sos de los que aman conocer gente nueva como de los que prefieren ser reservados, establecer vínculos con tus nuevos compañeros es fundamental. Ellos trabajan en la empresa hace tiempo y tienen conocimientos que pueden resultarte valiosos.

Pero más allá de eso, si vas a pasar decenas de horas por semana con alguien lo mejor es llevarse bien. Conocer sus intereses, sus límites y sus virtudes. Elaborar un mapa (si bien intuitivo) del ambiente en el que deberás desarrollarte en el futuro, sus miembros, sus relaciones, sus amenazas y sus oportunidades.

#5 Decí que sí, decí que no

Una de las mejores formas de interiorizarte con el funcionamiento de la empresa es participar de cuantas tareas puedas. Pero una de las mejores formas de estresarse rápidamente es participar de cuantas tareas puedas. No por nada Aristóteles decía que las virtudes están en el punto medio.

Lo difícil de esto es que nadie tiene la receta adecuada para el equilibrio. Lo que sí hay es muchos gurúes que aseguran poder enseñártelo. Cuidado de no caer en la trampa. El equilibrio en esta, y otras cuestiones, es absolutamente personal. Entonces, ¿cómo encontrarlo?.

No hay diez sencillos pasos que podés empezar a cumplir hoy. No hay atractivos esquemas conceptuales para guiarte en el camino. Lo que se necesita es tiempo para pensar con tranquilidad, honestidad con uno mismo y espacio para experimentar.

Buscá el límite en donde te sientas cómodo, donde tu vida laboral y tu vida personal se complementen a tu gusto. No es fácil y es necesario equivocarse algunas veces. Pero lo importante es buscar el punto en donde puedas aceptar cuantas tareas puedas sin sobrecargarte. De esta forma conocerás los pormenores de tu nueva empresa sin afectar tu salud mental.