El COVID-19 ya cambió nuestra vida cotidiana, y su impacto en la sociedad será duradero, aunque aún no puedan verse completamente.

El autor Dan Tapscott, conocido popularizador de la tecnología blockchain, sostiene que este es el mejor momento para instalar un nuevo paradigma, uno que se base en tecnologías como la inteligencia artificial, la internet de las cosas (IoT, por su sigla en inglés), la realidad aumentada/virtual, y sobre todo, blockchain.

Estas tecnologías son cada vez más relevantes tanto en los negocios y la economía, como para el futuro de la salud pública y la seguridad de todos los habitantes del planeta.

Los desafíos

En «Blockchain Revolution», el libro de Tapscott, se refiere al surgimiento de la tecnología blockchain como la segunda era de internet. La primera era fue definida por la información en internet, un mecanismo de par a par para comunicar información y colaborar en línea.

Esto permitió que las empresas interactúen directamente con los consumidores, recibir pedidos en línea y entregar bienes, servicios y experiencias digitales, no ha cambiado fundamentalmente la forma en que se hacen los negocios. Las empresas y los mercados siguen siendo jerarquías integradas vertical u horizontalmente, relativamente opacas e insulares, y relativamente lentas para cambiar. Lo mismo puede decirse de las instituciones públicas, plantea el autor y CEO de The Tapscott Group.

Con la internet de la información, los consumidores depende de poderosos intermediarios para intercambiar cosas de valor. Los gobiernos, los bancos, las plataformas digitales como Amazon, eBay y AirBnB, y las universidades hacen el trabajo de establecer las identidades, y ayudando a adquirir y transferir activos y a liquidar las transacciones.

En general, hacen un buen trabajo, pero hay limitaciones. Aparecen problemas de ciberseguridad y la inclusión financiera todavía tiene un largo camino por recorrer (hay todavía 2.000 millones de personas fuera del sistema financiero en todo el mundo, sostiene Tapscott). Se trata de una «era digital asimétrica», en palabras del autor.

¿Qué pasaría si existiera una Internet de valor, una plataforma, un libro mayor o una base de datos mundial, distribuida y altamente segura en la que pudiéramos almacenar e intercambiar cosas de valor y confiar unos en otros sin intermediarios poderosos? Porque de eso se trata blockchain.

El interés colectivo, codificado en este nuevo medio digital nativo para el valor, garantizaría la seguridad y la fiabilidad de los intercambios en línea. La confianza está configurada en la tecnología, por lo que cada blockchain se llama el «protocolo de confianza».

Dada la urgente necesidad de soluciones globales, los autores plantean cinco maneras en que estas tecnologías podrían ayudar a manejar esta pandemia y, lo que es igualmente importante, a prepararnos para la próxima crisis.

Las cinco propuestas

1. Identidad digital, registros de salud y datos compartidos

Los datos son el activo más importante en la lucha contra las pandemias. Si existe algún dato útil ahora, se encuentra en los repositorios de datos institucionales.

«Necesitamos un mejor acceso a los datos de poblaciones enteras y un sistema rápido de intercambio de datos basado en el consentimiento, como el piloto de Consentimiento y Control de Pacientes de la Red de Salud de la Universidad de Toronto. La privacidad y la seguridad pública no tienen por qué estar en las antípodas. A través de identidades digitales que nos permitan compartir sólo los datos necesarios, podemos lograr ambas cosas», sostiene el autor.

2. Soluciones de la cadena de suministro justo a tiempo

Las cadenas de suministro son una infraestructura crítica para la economía globalmente conectada, y COVID-19 las sometieron a una tremenda tensión.

«Debemos reconfigurar las cadenas de suministro para que sean transparentes e inmediatas, donde los usuarios puedan acceder a la información rápidamente y confiar en su exactitud. Empresas emergentes como RemediChain en la industria farmacéutica y VeriTX con fabricantes de aditivos están haciendo justamente eso. Blockchain sirve como una ‘máquina de estado’ que nos da visibilidad de la confiabilidad de nuestros proveedores y el estado de los activos mismos», desarrolla Tapscott.

3. Sosteniendo la economía: cómo puede ayudar Blockchain

Si las cadenas de suministro son la maquinaria del comercio mundial, entonces el dinero es su lubricante. Sin embargo, el crédito es escaso, y los comerciantes están desalentando el uso de dinero en efectivo como portador de COVID-19.

El año pasado, Mark Carney, gobernador del Banco de Inglaterra, sugirió sustituir el dólar estadounidense como moneda de reserva mundial por una moneda global sintética respaldada por una cesta de monedas digitales emitidas por el gobierno. «Por qué no las monedas digitales del banco central como alternativa», se pregunta el autor canadiense.

4. Un registro de respuesta rápida para los profesionales médicos

Los profesionales médicos de primera línea son los héroes y la última línea de defensa contra el virus. Sin embargo, los hospitales en ocasiones tienen faltantes de recursos humanos para atender a los pacientes. Esto no es por falta de talento; es la incapacidad de encontrar gente con las credenciales adecuadas.

«Las plataformas de nlockchain como Dock.io, ProCredEx y Zinc.work ayudan a coordinar entre diferentes geografías, referencias y organismos de certificación para que la oferta y la demanda de trabajadores de la salud, así como el proceso de verificación de sus habilidades, sea más eficiente y transparente», cuenta Tapscott.

5. Modelos de incentivos para recompensar el comportamiento responsable

La gente responde a los incentivos. La cadena de bloques sirve como un mecanismo para sincronizar los incentivos de los grupos interesados en torno a cuestiones y actividades, cambiando los patrones de comportamiento en el proceso.

Por ejemplo, Interac [un proyecto empresarial con vocación social, dedicado a atender las capacidades intelectuales de menores de manera integral] colaboró con Alectra [una empresa canadiense proveedora de electricidad] para crear una aplicación impulsada por Blockchain que ofrecía incentivos monetarios en tiempo real a los consumidores para que eligieran un consumo eficiente de energía, y con la Heart and Stroke Foundation de Canadá para desplegar un modelo de incentivos similar para promover estilos de vida saludables.

«Estos pilotos muestran cómo un actor de infraestructura vital puede aprovechar la cadena de bloques para transformarse incluso en sectores estrictamente regulados como el de la salud».