Se trata de vouchers digitales de compra para que cualquier comercio de barrio pueda recaudar dinero de forma rápida y así cubrir algo de las pérdidas.

Compra futura, tal el nombre de la solución, fue creada por tres amigos con experiencia en tecnología: Lautaro Rodríguez Barreiro, Francisco Facal y Manuel Gómez Pizarro. Es un proyecto de intenciones solidarias que no tiene fines de lucro y cuyo objetivo es, sencillamente, ayudar a las pequeñas empresas, comercios y emprendimientos que vieron afectadas sus ventas por la cuarentena.

Cuando el usuario ingresa al sitio comprafutura.com puede elegir un comercio para realizarle una compra hoy que podrá recibir, con un beneficio extra, cuando el aislamiento social termine. De esta manera, el local realiza una parte de sus ventas por adelantado y recibe dinero para afrontar los gastos fijos, mientras que el comprado es beneficiado con una recompensa por dicha compra. Todos ganan.

«Pensamos en una plataforma en la que los comercios puedan crear en pocos minutos un e-shop con su logo y publicar los productos o servicios que ofrecen para que la gente pueda ayudarlos a sostener las ventas, mientras se quedan en sus casas”, relató Gómez Pizarro, licenciado en Administración, especialista en Marketing y Ventas, en una entrevista con El Cronista.

De hecho, el proyecto surgió pocos días antes de que el presidente Alberto Fernández dictará el plan de Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio porque los tres amigos son emprendedores y tienen muchos amigos, familiares y conocidos que son dueños de pequeños comercios y emprendimientos. «Si no venden, no pueden sobrevivir. Esto nos dio la pauta de que teníamos que hacer algo», apuntó el entrevistado.

Compra Futura es una posible solución para que los comercios de barrio puedan sobrevivir a la crisis del COVID-19.

Además, en los primeros días de la cuarentena, se comenzaron a ver publicaciones de personalidades extranjeras con llegada en las redes sociales para bancar a los pequeños comercios pero «faltaba un call-to-action concreto», recordó Gómez Pizarro.

«Decían que los ayuden, pero no había un mecanismo claro para hacerlo, ni explicaban cómo. Así surgió la idea de armar una plataforma que simplifique el proceso: Compra Futura unifica a todos pequeños comercios que necesitan ayuda, les brinda una plataforma para hacer contacto y ofrecerles sus productos a sus clientes, y al mismo tiempo, afianza la posibilidad de que el consumidor se quede en casa y sume un beneficio en la decisión de compra”, agrega Gómez Pizarro, que tiene varios años de experiencia en marketing y comercio electrónico.

¿Cómo funciona?

La persona interesada en comprar con beneficios y, a su vez, ayudar a sus comercios predilectos, lo pu

ede buscar en el listado de comercios adheridos o puede elegir su barrio para que sea más fácil encontrarlo. Otra posibilidad es que el comercio comparta el link a su e-shop dentro de Compra Futura entre sus clientes vía redes sociales. «A medida que esto vaya creciendo nuestro ideal sería también poder traerle nuevos clientes a esos negocios, que los conozcan y compren mediante Compra Futura», apuntó el emprendedor.

Aquellos emprendedores que quieran sumar su comercio pueden darse de alta sin costo: tienen que crear un perfil, agregar un logo de su negocio y comenzar a publicar productos, servicios u órdenes de compra, comentaron los creadores de Compra Futura. En YouTube los emprendedores subieron varios tutoriales que van de explicaciones de cómo crear la cuenta a distintas maneras de optimizar el sitio y hasta cómo crear un link de pago.

Tan solo en los primeros cuatro días de funcionamiento, la plataforma contaba con 400 comercios adheridos de todo el país y consiguió más de 20.000 visitas entre la web y la red social Instragram.

«Apenas lanzamos nos contactaron emprendedores de otros países y esperamos poder en breve también lanzar Compra Futura para otros países de la región y de Europa en breve”, cerró Gómez Pizarro, no sin antes aclarar que también son parte del proyecto Tomás Bollini, Verónica De Fazio, Danila Starosta y Tomás Helbig.

Imagen de justynafaliszek en Pixabay