A medida que la humanidad produce cada vez más datos, los sistemas de almacenamiento enfrentan un desafío más grande. Pero las tecnologías ópticas y magnéticas que hoy se ocupan de guardar la información digital presentan un gran problema: se deterioran con el tiempo.

¿Cómo puede hacer entonces la humanidad para asegurarse de que sus datos perduren en el tiempo? La respuesta, sorprendentemente, puede ser un conejo de plástico y el Almacenamiento en ADN.

Según un artículo publicado en Nature Biotechnology investigadores europeos lograron traducir los 1s y 0s del código binario al código ADN, compuesto por nucleótidos A, C, G y T.

Esa información es luego grabada en moléculas de ADN artificiales que son encapsuladas en micro esferas de sílice nanométricas. Con un gran sentido del marketing, lo llaman ADN de las cosas.

Para la investigación, los científicos grabaron las instrucciones para imprimir un conejo de plástico en partículas de ADN artificiales. Luego agregaron las micro esferas al compuesto plástico utilizado por la impresora 3D. De esta forma lograron producir un conejo que contiene las instrucciones para su propia fabricación. Casi como un conejo real.

ilustración demostrando el proceso de creación de conejos de plástico con almacenamiento adn
Fuente: www.nature.com

Tras fabricar el primer conejo, extrajeron una pequeña muestra de su oreja. Utilizaron un decodificador de secuencias ADN para acceder al código e imprimieron un clon del primer ejemplar. De hecho, no pararon hasta lograr cinco generaciones de conejos idénticos.

Los científicos creen que, eventualmente, esta tecnología podrá ser utilizada para embeber información en casi cualquier objeto. A diferencia de los sistemas de memoria actuales, el ADN casi no se deteriora y su capacidad es inmensamente superior. De hecho se logró encontrar un genoma vivo de más de 500.000 años de antiguedad y se calcula que toda la necesidad de almacenamiento actual en el mundo podría ser suplida por un cubo de ADN de un metro cuadrado.

Aunque por ahora el almacenamiento ADN sigue siendo ciencia ficción, no es difícil imaginar un futuro no tan lejano en donde cada objeto a nuestro alrededor funcione como un enorme banco de memoria.