El mundo del trabajo nunca volverá a ser el mismo. Así como el 11-S cambió la forma en que el mundo viaja, más para aquellos que viven en el norte del mundo, la pandemia del COVID -19 cambiará la forma en que trabajamos.

Estos cambios se extenderán a la forma en que los individuos se desplazan, entran en los lugares de trabajo, interactúan con otros, gestionan las tareas y más. En un mundo posterior al COVID-19, el trabajo no sólo tiene que ser seguro, sino que además tiene que ser limpio.

Existe seis temas que las organizaciones tendrán que abordar cuando vuelvan a abrir sus puertas, desde cómo se define «limpio» hasta la naturaleza del trabajo y la logística de apoyo.

1. Limpieza y seguridad

Después de la pandemia, los empleadores necesitarán asegurarse de que los lugares de trabajo estén limpios y seguros. Incluso si la población logra la inmunidad de rebaño frente a COVID-19, las personas esperarán que las instalaciones mantengan altos estándares.

Para empezar, las empresas necesitarán adoptar rigurosos procedimientos de limpieza para los clientes y empleados. Estos procedimientos deberán ser transparentes para todas las partes. Esto puede tomar la forma de una certificación, como los avisos de inspección de seguridad publicados en los ascensores, o una calificación, como un departamento de salud publicado en un restaurante. Al igual que con otros elementos de seguridad, estas prácticas deberán ser auditadas.

Además, la adhesión de los empleados a prácticas sanitarias más estrictas necesitará tener comportamientos claramente definidos. Estos podrían ir desde algo tan simple como instrucciones para lavarse las manos hasta complejas técnicas de limpieza para máquinas, procesos o industrias específicas.

También podemos esperar ver un aumento en el uso de equipos de protección personal, incluyendo el uso ampliado de guantes y mascarillas faciales, convirtiéndose en la norma en muchos entornos de cara al cliente.

Los procedimientos para la entrada y salida de materiales también tendrán que cambiar. Esto podría significar minimizar los puntos de contacto, crear protocolos de desinfección y diversificar las fuentes. Estos procedimientos deberán definirse y comunicarse claramente, estableciendo expectativas para la rendición de cuentas de los empleados.

2. Saludable

Un regreso al trabajo ordenado y basado en el riesgo pisará un nuevo terreno en términos de asuntos legales, asesoramiento médico y privacidad, particularmente si los individuos regresan al trabajo basados en la exposición al virus, la inmunidad o la vacunación. Todo a cargo de los distintos estamentos gubernamentales.

Una vez en el trabajo, es razonable suponer que los empleados se someterán regularmente a pruebas y exámenes para detectar los síntomas del COVID-19, lo que probablemente planteará problemas tanto de privacidad como de leyes laborales. La forma de implementar las pruebas y los exámenes ampliados se determinará más adelante. Las empresas necesitarán crear salas de aislamiento para los empleados que experimenten síntomas mientras están en el trabajo, y las políticas de cuarentena serán una necesidad.

A más largo plazo, el acceso a las instalaciones de telemedicina será la norma, ya que podemos esperar un aumento drástico de su uso a medida que se convierta en «la nueva normalidad». Esto será tanto para la medicina industrial como para las citas individuales de atención médica. Dado el nivel de estrés en el ambiente, el apoyo proactivo de la salud mental de los empleados será esencial.

3. Monitorización

A corto plazo, los empleados y los visitantes pueden esperar formas cada vez más invasivas de vigilancia de la salud. Es fácil imaginar que algunos de estos cambios se conviertan en parte de nuestra forma de operar a largo plazo. Entre los ejemplos de cambios se incluye la vigilancia activa de la salud y los síntomas, desde la detección de virus hasta la vigilancia de la temperatura. Estos cambios alterarán los conceptos de privacidad en formas que no hemos previsto.

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Limpieza y organización, dos de las claves para la reapertura.

4. Individualización

Los días de equipo de oficina compartido y de lugares cercanos para sentarse se terminaron, al menos en el corto plazo. El equipo compartido es una fuente de gérmenes compartidos. Esto incluye computadoras, impresoras y teléfonos. Además, hay que pensar en sistemas de control sin contacto para otros equipos fijos compartidos, como ascensores y puertas (especialmente puertas de incendio y otras puertas de salida). Los espacios cerrados fomentan la propagación del virus a través de la exposición a partículas infecciosas.

A medida que las personas regresan al trabajo, las empresas necesitarán evaluar los horarios de los turnos, las rotaciones y las horas de inicio para minimizar la exposición. Las grandes reuniones de empleados se pospondrán, si no se eliminan.

5. Aislamiento

La tecnología ha permitido a muchas empresas funcionar con normalidad durante la pandemia. Podemos esperar que la opción de trabajo a distancia sea más popular, lo que significa que parte de la fuerza laboral hará que el trabajo desde casa sea permanente. En otras áreas, podemos ver una aceleración de la automatización del trabajo, particularmente para las transacciones rutinarias y el trabajo en puntos de venta.

En los casos en que los empleados continúen trabajando en entornos de oficina, es probable que haya cambios fundamentales en el diseño para adaptarse al distanciamiento social. Esto significa un alejamiento del espacio compartido y de las oficinas de espacio abierto.

Los viajes se reducirán significativamente, ya que los empleadores integrarán las tecnologías virtuales en los negocios como de costumbre.

Es de esperar que se produzcan cambios en los desplazamientos al trabajo, el uso compartido de vehículos y el uso compartido de viajes, impulsados por el deseo de mejorar la separación y reducir la densidad de las opciones de transporte.

6. Preparación

Para garantizar el mantenimiento de la infraestructura crítica y las funciones esenciales, las organizaciones dependerán cada vez más de alojar a los empleados cerca de las instalaciones y aislados de la población en general. Esto requerirá planificación, capacitación y práctica para lograrlo. Esto es de particular importancia para las empresas de servicios públicos, los proveedores de energía y la industria manufacturera.

La crisis actual también nos ha enseñado el valor de estar preparados para las pandemias. Esto significa tener las políticas y prácticas listas para cuando se necesiten. Significa sistemas informáticos robustos para gestionar el trabajo desde casa y otras necesidades.

También significa tener simulacros periódicos para asegurar la solidez de los planes y la preparación de los líderes. Los simulacros deben probar la robustez de las cadenas de suministro.

A nivel táctico, también significa tener reservas de los equipos de protección personal necesarios y otros elementos esenciales.

A nivel individual, significa tener expectativas de comportamiento claras, revisión y feedback. A nivel de la junta directiva, significa un desafío regular y una revisión de la solidez del plan.