Toda buena historia de marca necesita una conexión firme con la realidad. Pasar del storytelling al storydoing nos permite lograr justamente eso.

Es que, al contrario de lo que pasa con la literatura, el público espera que las historias y los valores con los que una marca busca asociarse se vean reflejados en la realidad.

Por ejemplo: si tu marca busca ser vista como joven, emprendedora y accesible no puede tener los precios más caros, una estética anticuada y un modelo de negocio tradicional.

Por eso es tan importante lograr una coherencia entre storytelling y storydoing.

El problema es que malas traducciones lograron que el mundo hispano no sepa bien de qué habla cuando dice storytelling.

¿Qué es el storytelling?

El storytelling es una de las técnicas más utilizadas en el marketing. A través de una historia, se busca apelar al lado emocional de las personas, generando una relación de confianza y fidelidad.

¿Pero es solo una historia? Acá es donde surgen muchas confusiones. Storytelling no es crear unas cuantas historias sobre una marca.

Storytelling es todo el discurso comunicativo que una empresa busca emitir a los clientes. Abarca todos sus mensajes y se debe ver reflejado en sus acciones.

Cualquier experto en publicidad se da cuenta en seguida que esto no es nuevo. Antes se lo llamaba conceptualización y es una práctica que hace mucho la industria lleva a cabo.

Normalmente se define una misión de marca, una visión, los valores asociados y un objetivo de negocios. Sobre eso se diseña la personalidad y se idean los mensajes.

El storytelling buscará crear un desarrollo coherente de todos los mensajes de la marca. Con la intención de crear un continuo de enunciados con los que los clientes puedan sentirse identificados y, en el mejor de los casos, hasta inmersos.

Algunos de estos mensajes serán historias de origen o de otro tipo. Pero no son ellas el objetivo del storytelling sino que son una de sus muchas herramientas. Y siempre deben estar creadas en función de la identidad y los objetivos.

Hay cientos de ejemplos de storytelling. Y todos tienen el mismo objetivo: conectar con el consumidor, generar empatía y transmitir  el concepto y los valores de una marca.

Pero si la relación de confianza con el cliente ha de mantenerse, debemos asegurarnos que lo plasmado en nuestras historias sea real. No hay lugar para la falta de coherencia. Todos los mensajes y las acciones de la marca deben estar alineados.

Del storytelling al storydoing

Por eso es tan importante pasar de las palabras a la acción. ¿De qué sirve repetir una y otra vez que somos los mejores si no lo plasmamos en la realidad?

Así, nace el storydoing, una táctica de marketing que busca transmitir los valores de una marca a través de acciones concretas.

Pero, ¡atención! Se trata de acciones que nunca deben dejar de lado a las personas: la clave radica en que los clientes participen de esta narrativa, crear experiencias en torno a los productos y que expresen lo que la marca predica.

En definitiva, el objetivo es hacer que los clientes sean partícipes del storytelling de la marca.

El storydoing puede ser una estrategia de marketing muy eficaz, pero es requisito que se apoye sí o sí en el storytelling. Si no hay historia previa, si no hay nada para comunicar, las estrategias de storydoing no funcionarán.

Ejemplos de storydoing

Aquí, un ejemplo de la marca de bolígrafos BIC. Para celebrar un aniversario, decidieron inaugurar un local donde los clientes creaban sus propios billetes (utilizando los clásicos bolígrafos), con los cuales podían pagar y llevarse el producto que desearan. Miren el video:

Red Bull es una de las marcas que viene implementando el storydoing hace tiempo. Su evento Flugtag es un ejemplo. Inspirado en su slogan “Red Bull te da alas”, convoca a sus clientes a participar de la fiesta con máquinas inventadas y diseñadas por ellos mismos capaces de volar una corta distancia.

Y no fue la única vez. ¿Quién no recuerda la campaña de la marca en la que Felix Baumgartner saltó de una cápsula desde la estratósfera? En este caso, si bien los consumidores -por cuestiones obvias- no participaron activamente de la iniciativa, se los invitó a «acompañar» al paracaidista desde transmisiones en vivo, generando una conversación impensada en redes sociales.

Por supuesto, estas no son acciones que se adapten a las posibilidades de cualquier marca, pero con mucho ingenio y creatividad es también posible generar estrategias de storydoing más pequeñas, pero no por eso, menos efectivas.