Luego de varias semanas de aislamiento social obligatorio en la Argentina, el final está cerca, por varios motivos. Pero, más que nada, la razón principal es económica: los comercios e industrias necesitan volver a operar. Y la gran preocupación, estirar al máximo la fecha del pico de contagios, se logró con creces.

Ahora la preocupación, en lo que es consumo masivo, está puesta en qué sucederá cuando la cuarentena acabe. ¿Por qué? Está claro para todos que las secuelas del COVID-19 irá más allá que los efectos en la salud: las economías ya sufren estragos y, además, esta crisis cambió y cambiará a futuro el comportamiento de los consumidores y las expectativas de las empresas de aquí a fin de año, por lo menos (porque el fin de la pandemia, oficialmente, se espera que ocurra dentro de más de dos años, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud).

Puntualmente, en lo que se refiere a los consumidores, la enfermedad cambiará la psicología de los consumidores: se espera que ciertas actitudes cultivadas durante el encierro se prolonguen en el tiempo. Comprender lo que sucederá «el día después» es lo que hizo la consultora Kantar, que analizó la situación en países más adelantados en las fases de la pandemia -como China- para predecir lo que se viene.

El cambio más fuerte que se espera tendrá que ver con las formas de pago: en los últimos años los pagos móviles no dejaron de crecer, de la mano del código QR y las billeteras virtuales.crecimiento del comercio electrónico.

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Se acelera el fin del pago en efectivo

Existe un miedo generalizado respecto a que el dinero físico puede transmitir el coronavirus, a pesar de que está lejos de ser probado. En cualquier caso, y con el consiguiente que trajeron aparejadas las medidas de distanciamiento social, incluso los negocios más reacios decidieron comenzar a utilizarlos y hasta a priorizarlos.

En la Argentina, el atávico requisito de firmar el recibo comenzó a terminarse y ya se ven los posnet en los comercios más pequeños, como panaderías y verdulerías, incluso sin importar el importe de la compra (que, en lo legal, es de 100 pesos).

Este será uno de los grandes cambios a futuro. Rosie Hawkins, Chief Innovative Officer de Kantar, explicó que «una de las cosas que estamos viendo es que la gente abandona el efectivo» y comenzó a usar pagos con tarjeta y móviles, algunos por primera vez. Por el momento, reconocen, se trata de «pequeños cambios» pero que llaman la atención por su rapidez.

Cambios en la orientación de los gastos

¿Cuáles son los verticales que corren riesgos? ¿En qué van a gastar las personas? Kantar hizo ese relevamiento en el mercado chino y descubrió que los consumidores redujeron las compras de artículos de lujo y planean seguir haciendo esto durante el período de recuperación económica que se viene. Un 61% de los consumidores achicó sus gastos en productos de lujo y un 21% lo seguirá haciendo post pandemia.

Eso no es todo: las pautas de consumo que vieron un crecimiento durante esta crisis seguirá creciendo luego, como los productos de limpieza e higiene (como el alcohol en gel), comida sana (vitaminas), productos médicos y aquellos asociados con prevención de enfermedades (purificadores de aire, por ejemplo).

Tras la pandemia se mantendrá en la mente de los consumidores la obsesión por limpiar y desinfectar, tanto en higiene personal como en limpieza del hogar.

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