Las claves para que las pequeñas y grandes empresas viren hacia el Home Office

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El teletrabajo es uno de esos indicadores silenciosos pero representativos de la calidad del entorno laboral. Al primer trimestre del año pasado, 970.000 trabajaba desde sus casas.

De este total, 170.000 directamente «no pisan la oficina» o asisten muy de vez en cuando, de acuerdo al portal iProUp. Y los 800.000 restantes son teletrabajadores mixtos, un sistema que combina tareas a distancia con presenciales, de acuergo al experto Julián de Diego.

Esto quiere decir que el 16% de los 6,1 millones de los asalariados que tiene en cuenta Anses (excluyendo los trabajadores autónomos) ya se sumaron a las nuevas tendencias de trabajo.

1. Conectividad

Lo que necesita el empleado para trabajar es una conexión a internet. Puede ser por cable (ADSL o fibra) o sino vía móvil. Incluso, si la persona no tiene conectividad propia, puede utilizarse el celular (propio o de la empresa) como modem wifi.

Dependiendo del trabajo que realice, deberá tener (o no) una conexión VPN (Virtual Private Network), para crear una red local que le permita conectarse, mediante una dirección IP local, a las aplicaciones de la empresa. Todas aquellas compañías que trabajan con wifi dentro de sus instalaciones ya tienen una, habitualmente.

2. Perfil del trabajador

No todos los empleados están del todo dispuestos al teletrabajo. Es por eso que la empresa de recursos humanos española Nexian recomienda que, al momento de implantarlo, hay que realizar la búsqueda de personal con «una actitud proactiva y colaborativa».

El empleado tiene que ser disciplinado, con capacidad para la automotivación, responsable y con suficientes habilidades informáticas para desempeñar sus funciones con autonomía son algunas de las cualidades más destacadas, desarrollan.

Sin embargo, aclaran, cada empresa debe identificar cuál es el perfil ideal de sus candidatos en función de sus necesidades.

3. Claves para el teletrabajo

Una vez que el personal con el perfil idóneo está en su puesto, hay que realizar otros ajustes para mejorar la productividad y el buen entendimiento de los recursos humanos involucrados, según la compañía de RR.HH.

  • Hay que eliminar la vigilancia y confiar en el trabajador, que es quien tiene que gestionar su trabajo, tiempos y prioridades con la obligación de llegar a tiempo, cumplir los plazos y, si fuera necesario, apuntalarse con otros compañeros.
  • Hay que establecer pautas del trabajo. El teletrabajador tiene que tener un liderazgo claro, con establecimiento de prioridades; alguien que marque el rumbo a seguir y le brinde las herramientas y las soluciones necesarias.
  • Es vital que el teletrabajador no se sienta aislado o, peor aún, abandonado. Se recomienda programar reuniones del equipo para «desarrollar relaciones laborales y humanas con sus colegas, más cercanas de lo que la tecnología permite».
  • Hay que faciliar los canales de comunicación. La instantaneidad facilita una inmediata respuesta ante las necesidades o dudas de cualquier miembro del equipo. Cada empresa tendrá que decidir cuales de las muchas aplicaciones de mensajería instantánea, chats y videollamadas son consideradas más eficientes y fomentar su uso entre el equipo. Un buen ejemplo es Office 365, de Microsoft, con el que es posible hacer videollamadas a través de Teams.
  • Disponer de herramientas de trabajo colaborativo. Si bien hay muchas soluciones, las más opulares son Teams, Slack, Trello o Zoho Project.

4. Control del horario

Si bien hay que confiar en los trabajadores, de cualquier manera hay que llevar algún tipo de control del horario. Hay numerosas aplicaciones en el mercado que dan una solución a esta necesidad. Una de ellas es GeoGestión, que permite controlar el registro de jornada incluso de los empleados en movilidad.

Imagen de Free-Photos en Pixabay