Así se está usando Internet de las Cosas en todo el mundo para luchar contra el COVID-19

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El mundo continúa luchando contra la pandemia de coronavirus y el consenso entre los profesionales de la medicina es que el distanciamiento social -además de lavarse las manos regularmente y usar un cubreboca- es una herramienta crítica para minimizar la propagación de la enfermedad.

Sin embargo, para quienes no tienen la suerte de poder trabajar a distancia, puede resultar difícil mantenerse a un metro o más de distancia de los demás al volver a sus puestos de trabajo.

No se puede controlar dónde van los demás, por ejemplo, ni lo que tocan, ni si se fijan en las señales del suelo, y mucho menos si las obedecen. Además, existe la preocupación de que tampoco se puede saber quién puede tener COVID-19, ya que la notificación de los síntomas depende en gran medida del individuo.

Pero, como dice el refrán, la necesidad es la madre de la invención y varias empresas tecnológicas están sacando al mercado productos basados en la Internet de las Cosas (IoT) para tratar de mitigar estos problemas.

Temperatura a distancia

A estas alturas, muchos establecimientos tendrán un termómetro digital de algún tipo para comprobar las temperaturas de los visitantes antes de que entren. Sin embargo, esto tiene el potencial de poner en riesgo a los trabajadores, ya que tienen que estar al alcance de la persona que está siendo escaneada.

Pero ya hay cámaras de detección de calor. Las cámaras combinan imágenes térmicas y la tecnología de IoT para detectar la temperatura de las personas. 

Esta tecnología permite monitorear con precisión la temperatura de las personas y tienen capacidad de manejar hasta un ritmo de 1000 personas cada 10 minutos. Además, son capaces de detectar quienes tienen colocado correctamente el tapabocas y quien no.

Estas tecnologías usan inteligencia artificial y algoritmos de deep learning para evitar falsas alarmas y ser capaces de detectar la temperatura corporal de varias personas en movimiento.

Se trata, en suma, de un dispositivo que va camino a convertirse en parte de la nueva normalidad a medida que se vayan levantando las medidas más estrictas de distanciamiento social. 

A lo largo del mes de junio se estuvieron realizando pruebas de concepto de este tipo de aparatos en diversos lugares como el SAME, la Legislatura Porteña e importantes cadenas de supermercados. La posibilidad de implementar esta tecnología viene a potenciar las medidas de prevención existentes, facilitando la toma de decisiones a la hora de aplicar un protocolo, tanto sanitario como de seguridad.

“La función de esta solución consiste en generar una alerta temprana ante la detección de temperaturas superiores a los parámetros establecidos, es decir, por encima de los 37 grados. La tecnología desarrollada por Hikvision consta de dispositivos termográficos, tales como controles de acceso y cámaras, que utilizan un sensor térmico de alta precisión, permitiendo detectar la temperatura de hasta 30 personas por segundo a una distancia de entre 2 y 9 metros, con una precisión de hasta 0.3 grados, según el lente y los accesorios”, explicó José García, country manager de Hikvision Argentina, al portal Infonegocios.

Añade que el sistema es un proceso mucho más eficaz para detectar los primeros signos de infección, ya que puede ampliarse para dar cabida a múltiples ubicaciones, con cámaras que transmiten en directo a un único sistema de vigilancia que puede verse tanto a distancia como localmente.

Del mismo modo, el Club de Rugby de Munster en Inglaterra ha implementado una solución basada en IoT. En su estadio de Thomond Park, hay una red de sensores inalámbricos estratégicamente colocados que pueden capturar ciertos tipos de datos, como el número de personas que entran en una zona o los cambios en la humedad. Han sido desarrollados por la empresa de software de instalaciones Over-C que construyó y vendió la tecnología para un propósito diferente antes de la pandemia, cuenta IT Pro.

El precio de la protección

Sin embargo, las soluciones de IoT para la gestión de COVID-19 tienen limitaciones, especialmente en cuanto a lo innovadoras que son, ya que se centran principalmente en la toma de lecturas de temperatura. Tampoco son baratas; el Casco Inteligente KC N901, que actualmente está siendo utilizado por las fuerzas de seguridad en los Países Bajos, cuesta 9.999 dólares por unidad.

La NBA ha encontrado una alternativa más barata. Cuando el deporte sale del encierro sus equipos se han unido a una burbuja en el centro turístico de Walt Disney en Florida. Como parte de su aislamiento, se ha informado que también usarán tecnología vestible (wearable) para monitorear su salud. Es muy común que las estrellas deportivas de EE.UU. ganen anillos en cada campeonato, pero para empezar, usarán anillos de rastreo de coronavirus.

Producidos por la empresa finlandesa Oura, no son tan costosos como el casco KC, ya que cuestan 299 dólares. Tienen un conjunto más completo de características, monitoreando el ritmo cardíaco, la temperatura corporal y la quema de calorías, mientras están despiertos o dormidos. Pero en términos de detección de COVID-19, una vez más se basan en la medición de la temperatura del portador para discernir si puede estar infectado o no.

Aquí está el problema: cuando se trata de prevenir la propagación de la enfermedad, no es suficiente con elegir a las personas que pueden tener el comienzo de la fiebre y aislarlas a ellas y a las personas con las que han estado en estrecho contacto. Como señalan los mensajes de salud pública en todo el mundo, mantener la distancia entre nosotros, junto con el lavado regular de manos, son elementos vitales para controlar la propagación de la enfermedad.

Sin embargo, hay algunas empresas de tecnología que se centran exactamente en este problema. Por ejemplo, Landing AI, una empresa estadounidense fundada por el gurú de la inteligencia artificial Andrew Ng, ha desarrollado un software de cámara que puede medir el distanciamiento social.

El software crea una «caja delimitadora» para cada trabajador y estima la ubicación de dicho trabajador a vista de pájaro. Luego destaca a las personas cuya distancia está por debajo del mínimo requerido y luego emite una alerta para recordarles que mantengan una distancia segura. También hay un beneficio de costo ya que no hay nuevo hardware para comprar -los compradores pueden integrar todo con los sistemas de cámaras existentes que tienen en sus locales-.

La creación de un entorno seguro mientras esperamos que la pandemia disminuya no será fácil, y es probable que vivamos con los flujos y reflujos de las tasas de infección durante algún tiempo. Sin embargo, al utilizar la tecnología de IoT centrada en la detección de calor o datos biológicos, en lugar de métodos más falibles como el auto-informe y la cinta fácil de ignorar pegada a 2 metros de distancia en el suelo, las organizaciones tienen una mayor posibilidad de prevenir un brote masivo y volver a algo más parecido a «business as usual».