La figura del héroe tiene un gran poder sobre nosotros. Nos atraen esos líderes que parecen capaces de resolver cualquier problema, que pueden cargarse de enormes responsabilidades y aun así lograr sus objetivos.

Tanto es así que muchos de nosotros dedicamos incontables horas a incorporar algunas de las habilidades que supuestamente tienen esos grandes líderes. Decisión, templanza, conocimientos, hasta el lenguaje corporal pareciera entrar en juego. Lo cierto es que nuestra fascinación por estos personajes no es nueva ni secreta, tampoco barata.

Miles de gurúes han hecho fortunas vendiendo la receta adecuada para convertirse en un héroe cotidiano. Desde como manipular a los demás, leer su lenguaje corporal hasta cómo abrirse camino en la jungla corporativa. Hay muchas páginas escritas al respecto. Pero muy posiblemente sean todas en vano.

Como veremos en la charla TED a continuación, la cultura del héroe está siendo dejada de lado en favor del liderazgo compartido. Es que en un mundo tan complejo como lo es el nuestro, la idea de que un individuo dirija por sí mismo el destino de una organización es difícil de sostener.

El ambiente ofrece incontables inputs que deben ser tenidos en cuenta y que una persona jamás podría procesar. Incluso las propias organizaciones tienen una complejidad interna suficiente como para agotar la mente más apta. De hecho esa es una de las razones por las que muchas prefieren colaborar además de competir.

Y sin embargo todavía leemos a diario historias fantásticas de individuos que llevaron a cabo enormes hazañas. Pocas veces se mencionan los enormes equipos de personas que hicieron todo posible. No, la imagen del individuo héroe nos resulta mucho más seductora.

Lorna Davis, ex CEO de Danone USA –entre muchas otras cosas-, no solo cree que la idea del héroe es ridícula sino también peligrosa. En su charla TED explica cómo esta forma anticuada de pensar puede conducir a terribles resultados. Pero no se queda ahí. Nos deja con una gran alternativa para implementar: el liderazgo compartido.