Según un estudio de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, el 92% de los teléfonos móviles analizados estaban contaminados con bacterias potencialmente dañinas, y uno de cada seis daba positivo en E. coli: y no es raro, casi todo el mundo se dedica a tocar el teléfono en el baño. Y mejor ni hablemos del coronavirus.

Pero no se necesita un microscopio para saber que los aparatos son imanes de suciedad. El polvo y la grasa se acumulan en las pantallas a una velocidad aterradora. Los pelos y las migas encuentran grietas, costuras y rincones con una precisión mortal. Las superficies que alguna vez fueron brillantes son víctimas de decoloraciones de origen misterioso. Los aparatos limpios se ven bien, por supuesto. Y, además, son más seguros cuando de la salud se trata.

Primer dato: salvo unos pocos artículos especiales, la mayoría de las cosas que necesita para limpiar sus aparatos electrónicos ya están en su casa o disponibles en una ferretería. Los «Paños de limpieza para aparatos electrónicos» y «limpiadores de aparatos electrónicos» son variaciones de la marca y tienen un precio excesivo en comparación con los productos domésticos convencionales. La mayor parte de la limpieza de tus aparatos puede hacerse con tres herramientas: gamuzas de microfibra o paños de algodón puro, agua destilada y alcohol isopropílico.

La limpieza de cualquier pantalla debe comenzar con una limpieza ligera y seca con un paño de microfibra. Es mejor evitar las toallas de papel, que son más abrasivas y propensas a arrastrar partículas de suciedad a través de la pantalla, rascando su recubrimiento. Una vez que la pantalla esté desempolvada, empapar un trapo amarillo en agua destilada de la canilla (¿cómo hacer agua destilada en casa? Hervir agua, pasarla a otro recipiente y dejar enfriar) y pasarla sobre la pantalla. Cada dos o tres pasadas, doblar la tela para que una parte limpia toque la pantalla. Un paño contaminado con desechos abrasivos hará más daño que bien. Limpie el agua que pudiera quedar con un paño seco.

En el caso de que existan manchas de dedos obstinados o capas de alquitrán depositadas por el humo, una mezcla 50/50 de alcohol isopropílico y agua destilada lo solucionará pero sin dañar la pantalla. Una advertencia: algunos aparatos portátiles, como el iPhone y el iPad, tienen revestimientos especiales autolimpiantes, u oleofóbicos, de pantalla que pueden ser dañados por el alcohol. Con esos dispositivos, se pegan al agua. En todos los casos, manténgase alejado de los bordes de las pantallas, que son puntos de entrada peligrosos para la humedad. En su lugar, use un hisopo de algodón seco para quitar la suciedad de los bordes empotrados.

Esta mezcla de alcohol 50/50 es un líquido de limpieza para hacer de todo: limpiar teclados, mouse, controles remotos y otras superficies plásticas y metálicas para matar rápidamente las bacterias y cortar la acumulación de suciedad y grasa. Para limpiar el polvo de difícil acceso como entre las teclas del teclado, lo mejor es conseguir una lata de aire comprimido, que liberará todas las partículas excepto las más resistentes. Puedes comprarlo en cualquier tienda de oficina, o en un marketplace, por menos de 500 pesos. ¡Cuidado! No usar la lata boca abajo porque rociará tus aparatos con una nube de difluoroetano, un fluorocarbono líquido.

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Un lápiz Lenspen.

Un aparato que merece un cuidado especial es la cámara fotográfica. Limpiar una lente con un paño contaminado o una manga de camisa puede degradar los delicados recubrimientos de la lente, así que invierte en un Lapiz Lenspen (alrededor de 1000 pesos), que tiene una punta de gamuza cóncava tratada con pulimento para lentes, o un producto similar. Estos limpiadores de lentes también vienen con cepillos antiestáticos retráctiles para limpiar el polvo de los sensores de imagen; resulta que además son una gran herramienta para limpiar las rejillas de ventilación de las computadoras portátiles, de escritorio y de las consolas de juegos.

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