“Todo lo que das, vuelve”. Ese podría ser el lema principal del netweaving, una versión más solidaria, inteligente y desinteresada del networking. Ambas tienen en común el mismo objetivo: ampliar la red de contactos y relaciones empresariales con el objetivo de generar nuevas oportunidades de negocio.

Pero hay una diferencia crucial: mientras el leiv motiv del networking radica en encontrar contactos que puedan potenciar nuestro propio negocio, en el netweaving se centra en ayudar a los demás. ¿Cómo? Ofreciendo contactos, información y conocimientos a los demás con la intención de ayudarlos.

Según aseguran los netweavers, esto permite establecer relaciones más duraderas y confiables, haciendo la red de contactos no sólo más amplia, sino de mejor calidad, permitiendo el desarrollo de negocios más sólidos y duraderos. Muchas veces, el éxito de un negocio -dicen- radica en buenas relaciones interpersonales.

El concepto nacido en Australia propone, entonces, un cambio radical de mentalidad. Se apoya en la reciprocidad: al ayudar a otros, obtendrás tu recompensa. Al crear contactos basados en logros e intereses compartidos, el éxito será mayor porque la gente prefiere trabajar con personas agradables, que dejen una huella.

Solo por dar un ejemplo: vas a una reunión, te presentas, das tu tarjeta, hablas de tu negocio y, probablemente, esa tarjeta quede olvidada en algún cajón de algún escritorio. En cambio, si luego de estrechar su mano, le preguntas al otro sobre su negocio, sus inquietudes y le brindas alguna información de valor, seguramente esa persona te recuerde y hasta puedan entablar una relación a futuro.

Algunas cuestiones a considerar a la hora de hacer netweaving:

  • Cambiá tu mente: cuando vayas a una reunión, no lo hagas pensando en “¿Qué provecho puedo sacar?” sino en “¿Qué les puedo aportar a los demás?”.
  • Pensá las relaciones de negocios como amistades: buscá empatizar con el otro, está atento a sus necesidades, buscá intereses en común.
  • Priorizá la colaboración por sobre la competencia: muchos emprendedores aseguran que existe un efecto dominó en la ayuda mutua. En redes sociales, por ejemplo, es muy común encontrar comunidades de emprendedores, donde se comparten tips, soluciones y consejos.
  • No olvides el trato personal: si bien las redes sociales, el mail y el WhatsApp son excelentes canales de comunicación, es aconsejable que, de tanto en tanto, organices algún encuentro cara a cara con tus contactos.
  • Compartí tu conocimiento: elaborá presentaciones, mails o artículos en un blog en los que puedas poner a disposición de otros tu mirada profesional sobre ciertos temas, enriqueciéndolos y brindándoles herramientas que les servirán para tomar decisiones.