Smart cities: cómo aprovechar los ejemplos de las «mejores alumnas» del mundo

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Una ciudad inteligente o smart city es una ciudad que utiliza datos y tecnología para administrar más eficientemente los activos y recursos.

Puede tratarse del suministro de agua de una ciudad, la red eléctrica, el sistema de gestión de residuos o todo lo anterior. Los economistas estiman que las ciudades inteligentes podrían ahorrar 22 billones de dólares para el 2050.

Con una definición tan amplia, es fácil perderse un poco en la idea de una ciudad inteligente, ya que todas ellas están haciendo cosas diferentes. Cada ciudad tiene sus propios desafíos y ser inteligente es sólo encontrar formas innovadoras de resolverlos. Algunas ciudades inteligentes se construyen desde cero mientras que otras intentan hacer lo mejor con lo que tienen.

Estos son las «mejores alumnas»:

Songdo, Corea del Sur

Fue la primera smart city del mundo: Songdo, Corea del Sur. Está construida sobre tierras recuperadas del Mar Amarillo y es el mayor desarrollo inmobiliario privado de la historia del mundo, con un costo de 40 mil millones de dólares.

Con muchos espacios de oficina con certificación LEED (sistema de certificación de edificios sustentables), ascensores que llegan a la planta baja cuando una persona entra en el edificio, y los residuos que se recogen y clasifica utilizando tubos neumáticos, ese es el diseño de la ciudad comercial y residencial del futuro.

Además, sensores ubicados por toda la ciudad monitorean y optimizan continuamente el tráfico vial, la electricidad y el flujo de agua corriente.

San Francisco, Estados Unidos

Es uno de los lugares más caros para vivir en el mundo y, como si eso fuera poco, está a escasos kilómetros de Silicon Valley. Es por ello que esta ciudad ubicada en la Costa Oeste de los Estados Unidos está a la vanguardia de la implementación de tecnología inteligente en la infraestructura de la ciudad.

Por un lado, aproximadamente el 40% de la electricidad de la ciudad proviene de energía renovable y, por el otro, la ciudad amplió hace algunos años su política de precios para el estacionamiento para que suban o bajen en función de la demanda de manera dinámica. ¿El resultado? Las tarifas promedio de estacionamiento resultaron más bajas, la disponibilidad de estacionamiento aumentó y las emisiones de gases de efecto invernadero disminuyeron porque la gente ya no tenía que dar vueltas interminables para encontrar estacionamiento.

Trikala, Grecia

Es la primera ciudad inteligente de Grecia. Trikala sólo tiene 82.000 habitantes pero todos sus servicios están conectados. En la sala de control de la ciudad, un trabajador puede ver el estado de los semáforos, las tuberías de agua, el estacionamiento disponible, e incluso la ubicación de todos y cada uno de los camiones de basura.

El sistema de quejas electrónicas de la ciudad permite a los ciudadanos presentar una solicitud de servicios ya sea en línea o a través de una aplicación. Los problemas se resuelven ahora en un promedio de ocho días.

Esto podría parecer mucho tiempo pero antes de implementar este sistema cualquier arreglo demoraba un mes. Por si fuera poco, también hay autobuses que se conducen solos, luces de calle más eficientes, e incluso un kit de Raspiberry Pi para cada escuela pública de la ciudad.

Estonia

No se trata solo de la capital estonia, Tallin, sino de todo el país: el 99% de los servicios públicos están disponibles en línea todo el día, todos los días. Las únicas cosas por las que tienes que dejar tu casa son para casarte, divorciarte o comprar bienes raíces. Todo lo demás se puede gestionar en línea.

Se puede fundar una empresa en aproximadamente 18 minutos, por ejemplo. O votar en línea (desde 2005), lo que ahorra 11.000 días laborables por elección.

En estas latitudes, un servicio similar, disponible para las ciudades ya lo ofrece CIVICITI. Se trata de una plataforma que facilita la relación entre los miembros de un municipio y ayuda a establecer comunicaciones fluidas y fomenta la participación. Ademas, garantiza la protección de los datos personales y el respeto de las libertades individuales.

¿Y en la Argentina?

Según el diario Clarín, a mediados de 2019 un tercio de la iluminación de la Ciudad de Buenos Aires y Rosario era inteligente.

«Se compone de una red de luminarias que se pueden configurar digitalmente para que se enciendan o apaguen en horarios o períodos de tiempo determinados. Y que puedan ser controladas remotamente», explica la nota.

«Estas luminarias ‘hablan’ -porque informan sobre su estado y se comunican con otros dispositivos- y a su vez son monitoreadas desde una central a través de una red Wi-Fi».

Mientras tanto, en la provincia de Salta, se instalaron más de 1.300 cámaras fijas con resolución HD: 1.200 de ellas están dispuestas en zonas claves, 10 para reconocimiento facial y 60 para identificar patentes, mientras que las restantes fueron montadas en vehículos para vigilancia móvil para monitorear el 90% de las localidades.

Y en Bahía Blanca ya funciona un sistema de estacionamiento inteligente. «Este desarrollo funciona con un grupo de sensores inalámbricos que informan remotamente los espacios libres para estacionar, los conductores pueden consultar previamente desde su celular los espacios disponibles en el lugar de destino, y realizar hasta el pago desde la misma aplicación móvil de manera segura, a través de un monedero virtual», cuenta el artículo.

«La solución también cuenta también con métodos de pagos convencionales, como parquímetros o a través de comercios adheridos», cierra.

(Imagen de Gerd Altmann en Pixabay.)