La noción de una ciudad inteligente no es nueva. Todo comenzó a mediados de los años 90, cuando la urbanización cobró impulso con mejores oportunidades de empleo y condiciones de vida que atrajeron a la gente a las ciudades.

Las ciudades comenzaron a buscar tecnologías que pudieran aumentar la eficiencia, reducir los costos y generar empleos de valor agregado y, por sobre todo, condiciones de vida sustentables y crecimiento económico.

Así, estas comenzaron su viaje para convertirse en ciudades inteligentes o smart cities (en inglés). Estas pioneras (Shanghái, Barcelona, Seúl, San Francisco, por citar algunas) dieron un ejemplo al resto del mundo al ser ciudades habitables y tecnológicamente avanzadas. 

Con el coronavirus detrás, la presión es ahora mayor. Para ellas, no se trata sólo de proporcionar una vida próspera a sus ciudadanos, sino de protegerlos del mortal virus. Un informe de Global Data, una empresa dedicada a los datos y el análisis, da ejemplos de este tipo de ciudades en la India.

Agra Smart City puso en marcha un servicio de consulta por vídeo, que permite a los ciudadanos concertar una cita con los profesionales de la salud, e incluso descargar recetas en línea de un sitio web/app dedicados.

Agra Smart City también se unió a la administración de la ciudad y a la Policía de Agra para establecer una sala de control para supervisar el cumplimiento del distanciamiento social en varios lugares a través de la vigilancia por vídeo. También ha comenzado a utilizar análisis basados en la inteligencia artificial en los datos de vigilancia para generar alertas, que se configuran a través de una aplicación en los teléfonos móviles del personal de campo.

Buenos Aires, por su parte, activó testeos barrio por barrio y, además, puso en funcionamiento un sistema de turnos para utilizar el ferrocarril. Además, se activaron nuevas líneas de emergencia para atender a los adultos mayores.

¿Qué otras tecnologías están ayudando a las smart cities en su pelea con el COVID-19?

Drones

Estos dispositivos están ayudando a las autoridades en la vigilancia y el control, la entrega de medicamentos y bienes en la zona de difícil acceso, se están utilizando en la pulverización de desinfectante, control de la temperatura, etcétera.

En varios países, entre ellos China, Alemania y los Estados Unidos, los espacios vacíos se han convertido en hospitales temporales para aliviar la presión sobre los hospitales que ya funcionan a plena capacidad.

En el futuro continuarán siendo la columna vertebral de las ciudades inteligentes y también desempeñarán un papel destacado en la optimización de los flujos de trabajo de diversas industrias. Su capacidad para generar rápidamente imágenes listas para usar ofrecerá formas casi ilimitadas de reunir y analizar datos.

Los vehículos aéreos no tripulados en la tecnología geoespacial se han utilizado para abarcar áreas masivas, como una ciudad entera, en pocas horas. La integración de las herramientas de visualización tridimensional en los vehículos aéreos no tripulados revolucionará aún más la forma en que la tecnología geoespacial puede inspeccionar, estudiar y cartografiar.

Internet de las cosas

La Internet de las Cosas (IoT, por su sigla en inglés), en particular, y junto con otras tecnologías como la Nube y la Inteligencia Artificial, está resultado muy útil durante la crisis.

Según un estudio realizado por investigadores del MIT, la superposición del sistema de información geográfica  en los datos móviles puede ayudar a los epidemiólogos en su búsqueda del paciente cero y puede ayudar a identificar a todas las personas que han entrado en contacto con los pacientes infectados.

La tecnología también puede ser útil para vigilar a los pacientes de alto riesgo y, por lo tanto, puede ser una fuente de información para que el personal sanitario tome las medidas adecuadas.

Cada dispositivo que forma parte de una ciudad inteligente necesita estar conectado entre sí para que puedan hablar entre ellos y tomar decisiones por sí mismos, lo que a su vez permite gestionar los recursos de la población de una megalópolis.

El ejemplo de Buenos Aires y sus alrededores es claro. A través del trabajo interdisciplinario de un equipo de profesionales de diversos ámbitos, como Medicina, Ingeniería, Física, Informática, Derecho, Ciencias Económicas y Big Data, entre otros, se elaboraron índices científicos a partir de la información agregada y anonimizada de la red de Movistar, que permite no sólo identificar cuál es la relación entre la propagación del coronavirus en territorio nacional, sino también a partir de variables matemáticas, poder establecer un modelo predictivo que facilite la toma de decisiones para la ejecución de políticas públicas.

Este estudio presenta los índices escalares de desplazamiento absoluto y relativo por día y por localidad a lo largo de todo el país, a partir del 1 de marzo. Movistar contribuye aportando información agregada y totalmente anonimizada sobre las conexiones a su red a través de LUCA, su unidad de negocios de productos y servicios de Big Data e Inteligencia Artificial (IA) para empresas.

La Universidad de San Martín, en tanto, aporta el conocimiento necesario para el tratamiento estadístico riguroso de la información, el establecimiento de las metodologías más apropiadas y el análisis e interpretación de los resultados obtenidos a través de un equipo formado por destacados investigadores de diversas áreas y amplia experiencia en la investigación y desarrollo en ciencia de datos.