Tendencias en el mundo de los negocios para la década que llega

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El 2020 está cada vez más cerca y, como es natural por estas fechas, los medios comienzan a publicar notas sobre qué depara la próxima década para el mundo de los negocios.

Lamentablemente mucho de ese contenido suele presentar una gran falla y un incómodo obstáculo. La falla es la ambición de algunas de las predicciones. Realmente si algo nos enseñaron las últimas tres décadas es que nadie está demasiado capacitado para predecir cambios a largo plazo.

A finales del siglo XIX y comienzos del XX, el artista francés Jean-Marc Côté realizó una serie de ilustraciones imaginando el mundo en el año 2000. Son tan maravillosas como erradas. Fuente: https://publicdomainreview.org/collection/a-19th-century-vision-of-the-year-2000

Pero esta incapacidad no es un defecto. Aunque a todo emprendedor le encantaría saber qué sucederá en el mercado de acá a diez años, lo cierto es que puede ser una tentación peligrosa. Profecías autocumplidas, enormes decepciones e inversiones mal dirigidas son algunos de los riesgos que dejarse llevar por el futurismo puede traer.

En cambio es mejor tomar una postura más cercana a la mayéutica de Sócrates. Es preferible saber que no se sabe que creer saber lo que va a pasar, y jugar los recursos de la empresa en predicciones de dudosa calidad. Al menos así estaremos seguros de nuestra incertidumbre y seremos más cautos.

En cuanto al obstáculo, es bastante claro y difícil de sortear: la mayoría de estas predicciones parecen útiles solo para grandes empresas. Justamente las organizaciones que tienen los recursos para llevar a cabo estudios predictivos en mayor profundidad. O sea, son dirigidas a quienes menos las necesitan.

Lo cierto es que realizar predicciones es de por sí complicado. Pero la dificultad aumenta cuando el objeto de las mismas son pequeñas y medianas empresas. Es que si algo se necesita para predecir son datos, mucho, muchos datos. Un área donde este tipo de organizaciones no suele destacarse.

¿Todo este prefacio sirve para hacer aún otra nota llena de predicciones? Sí, pero no. Bueno… un poco. Nuestra idea es traerles algunas tendencias que creemos van a seguir en alza los próximos años. No somos tan ambiciosos; diez años es mucho tiempo. Mejor pensar de acá a dos o tres años.

¿Son predicciones seguras sobre lo que va a suceder? ¿deberías guiar los esfuerzos de tu empresa para aprovecharlas primero? No, son posibles movimientos del estado de situación en el que se ubica un negocio. Factores que es mejor vigilar. Como todo estratega sabe, estar atento a estas posibles mutaciones es importante, pero dar por hecho que van a suceder es una fórmula para equivocarse.

En cambio, te recomendamos estar atento a su desarrollo. Tanto si terminan materializándose (algunas realmente ya están en fases avanzadas) como si resultan solo una moda pasajera, impactarán en el mundo de los negocios.

Tendencias de negocios para un futuro no tan lejano

#1 Sociedad cash-less

En 2015 se hicieron más transacciones mediante pagos electrónicos que en efectivo. La tendencia no hizo más que acentuarse desde entonces. Mientras que países como Suecia lideran el movimiento hacia un mundo sin efectivo, Argentina y la región se quedaron un poco atrás.

Sin embargo se espera que la tendencia se mantenga en los próximos años. La explosión fintech, con su variedad de opciones accesibles y sencillas para los usuarios, no va a hacer más que acelerar el proceso.

La conveniencia de pago para el cliente siempre fue un factor importante. La buena noticia es que más variedad para el consumidor significa más variedad para las empresas. Hoy hay más opciones que nunca con las que solucionar el pago de forma rápida, fácil y digital.

#2 Big Data, Machine Learning y muchos, pero muchos datos

Repetir los números sobre el uso de datos por persona ya es un lugar común. Son gigantes y difíciles de conceptualizar. Alcanza con saber que la cantidad de datos generados por persona es inmensa.

El Big Data está cada vez más grande y no pareciera que su crecimiento vaya a detenerse. Al contrario, el avance de tecnologías de almacenamiento en la nube prometen un mundo cada vez más regido por unos y ceros.

Con este crecimiento es esperable que los datos masivos estén cada vez más cerca de las medianas y pequeñas empresas. De esta forma puede suceder que la brecha de conocimientos basado en datos entre grandes empresas y el resto comience a cerrarse lentamente.

Además el Big Data es el combustible que alimenta la inteligencia artificial. El Machine Learning es sin duda uno de los avances más interesantes de la tecnología aplicada de los últimos años. Y con más datos es esperable que sea cada vez mejor para predecir tendencias a corto plazo. Aprovechar este recurso es cada vez más importante para no quedarse atrás.

#3 Automatización de procesos

Hablando del avance de tecnologías de inteligencia artificial y Big Data llegamos a otro punto importante: el uso eficiente de los recursos de la empresa.

Justamente, son estas tecnologías, entre otras, las que permiten automatizar o asistir cada vez más procesos. Lejos de ser un capricho de gerentes con demasiado gusto por la novedad, la automatización de procesos puede significar la diferencia para una empresa. Sobre todo al cerrar los números.

Es que no se trata tanto de bajar gastos como de invertir mejor. Todos esos recursos que se ahorran al automatizar un proceso pueden ser usados en áreas en donde realmente tengan un impacto.

Cada vez quedan menos excusas para tener empleados a cargo de tareas aburridas y repetitivas. En cambio, ese mismo personal puede ser puesto a trabajar creando valor, ideando nuevos productos o cualquier otra actividad en donde el factor humano realmente sea una ventaja.

Gana la empresa y gana el empleado que ya no tiene que dedicar horas de su vida a cargar datos en una planilla.

#4 Las olas verdes

Antes al hablar de la ola verde no había mucha confusión: nos referíamos al movimiento ecologista. Pero en los últimos años el feminismo también adoptó ese color y hoy aplica un poco a ambos.

Las empresas deben conocer el contexto en el que operan. Tanto la responsabilidad ambiental como el respeto por las cuestiones de género son una exigencia cada vez más importante para los consumidores.

Aunque no necesariamente requieren tomar posturas fuertes -sobre todo en los temas más candentes de la agenda pública- deben ser tenidos en cuenta. Las empresas deben estar más atentas que nunca al revisar sus procesos y su comunicación para no solo evitar errores costosos sino acompañar esos cambios que impulsa la sociedad.

#5 Más ciudades, más participativas

El mundo es cada vez más urbano. Hoy se estima que el 55% de la población vive en ciudades, la ONU espera que esa cifra aumente un 13% para 2050. El habitante de ciudad tiene otros hábitos de consumo, otras exigencias y otras expectativas que el que vive en zonas rurales. Las empresas tienen que tener esto muy en claro.

Eso nos lleva a uno de los puntos más hipotéticos de la lista. Muchas ciudades están experimentando con distintos métodos de participación ciudadana. Es esperable que esta tendencia continúe.

¿Qué tiene que ver esto con las pequeñas y medianas empresas? Que habla mucho del tipo de consumidor que se está formando actualmente. Las personas pueden tener cada vez más exigencias en cuanto a participar de los procesos que determinan su vida; incluso en lo de las empresas que le venden productos y servicios.

La transparencia, la cercanía y la confianza mutua probablemente sean valores cada vez más relevantes de cara al consumidor final. Mejor estar preparado.